Visualización

Inicio » meditación » Visualización

La visualización supone experimentar de una forma imaginaria cualquier tipo de situación. Se usa tradicionalmente en la meditación, pero también en la psicología y la hipnosis, para el tratamiento de las fobias, como herramienta de exposición para la desensibilización de un determinado estímulo fóbico.

Se debe diferenciar entre imaginar y visualizar, puesto que si bien es cierto que la imaginación es necesaria para la visualización, por si misma no es suficiente, por lo que existen diferentes tipos de visualización reconocidos.

La visualización junto a la meditación y la relajación son el procedimiento para entrar en la conversación interna del organismo, interviniendo de forma consciente en sus interacciones bioquímicas, según afirmó la neuro-científica Candace Pert, investigadora del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos, y candidata a Premio Nobel de Medicina en 1998.

El Dr. Carl Simonton, oncólogo y director médico del Centro de Consejo e Investigación del Cáncer en Texas (USA), fue el pionero en la utilización de la visualización coadyuvando con el tratamiento médico tradicional en 1971, enseñando a sus pacientes a visualizar una batalla que se libraba dentro de su cuerpo, donde los glóbulos blancos destruían todas las células cancerígenas que encontraban.

Carl Gustav Jung aportó también su granito de arena, aduciendo que a través de la visualización, se puede conectar la parte más inconsciente de la mente, con la parte más consciente. Incluso Ferenczi aconsejó a los psico-analistas practicar más el uso de la imaginación, y sugirió el uso de la visualización para mejorar el flujo de las asociaciones libres (Shorr 1981). No debemos olvidarnos de Pierre Janet que en 1898 ya aseguró que para facilitar la superación de las “ideas fijas” en los pacientes histéricos, resulta efectiva la práctica de las imágenes visualizadas (Crampton 1974).

visualización

Destacan también en la historia de la presencia de las imágenes visualizadas en psicoterapia, las metodologías de los alemanes J.H. Schultz (Schultz, Luthe 1959) y Ludwig Frank (1910), y del suizo Mar Guillerey (1945).

Los orígenes de la visualización

En la actualidad se encuentra aceptado que imaginamos de forma constante y que las emociones están precedidas y acompañadas de imágenes visualizadas, no obstante, la imaginación más común se compone de imágenes negativas referentes a la inseguridad y la desconfianza, que usualmente se orientan hacia nuestros miedos, como el fracaso o la enfermedad.

Es frecuente anticipar e imaginar consecuencias negativas, puesto que el estrés está creado por percepciones, pensamientos e imágenes negativas, sin embargo nos cuesta más imaginar de forma positiva que todo saldrá bien, o que vamos a resolver un determinado problema, a pesar de que las visualizaciones positivas, hacen que el cerebro segregue sustancias para sentirse mejor, como por ejemplo, un neurotransmisor denominado serotonina.

La visualización como una herramienta terapéutica es muy antigua, puesto que el cerebro humano puede crear diferentes tipos de imágenes mentales visualizadas, que recrean experiencias perceptivas de su sensorialidad, lo que incluye imágenes de sonidos o auditivas, gustativas, olfativas, motoras y táctiles.

La visualización es tan antigua como la propia humanidad, de hecho se observa en las culturas primitivas como se visualizaban ciertas necesidades mediante la estimulación de posturas y sonidos, aunque también con danzas, a veces acompañadas de armas, donde se visualizaban matando a un animal en caza, pesca, o a sus enemigos, y mediante ritos que pretendían conjuran una enfermedad. Las pinturas rupestres, donde se plasman acontecimientos cotidianos, han requerido de una representación mental visualizada para poder crearse.

La historia de la psicología y la psiquiatría indica que las imágenes visualizadas tienden a convertirse en realidad, mediante el fenómeno psicológico conocido como profecía auto-cumplida, tal y como expuso Hippolyte Bernheim aduciendo que toda idea produce un efecto, y este recae sobre mente y cuerpo de diferentes formas, pero la condición fundamental para que se haga realidad lo visualizado es la absoluta convicción y confianza en que así será.

Las condiciones bajo las cuales se produce una imagen visualizada, precisan de un determinado estado cerebral o mental, que aunque dinámico, resulta ser pausado en su actividad eléctrica, con la producción de ondas alfa y theta, momento en que el cerebro alcanza la sincronización de sus mecanismos, la percepción intuitiva y un mayor potencial creativo, entre otras experiencias (Hunt 1996), de lo cual se deduce que la visualización cuando está acompañada de relajación, resulta mucho más eficiente.

El pensamiento visualizado o visualización potencia el aprendizaje, debido a que el lenguaje sensorial y las asociaciones entre ideas son las redes cerebrales inconscientes naturales. Según indica Beauport en 1994, la visualización, entendida como el proceso de auto-proyectar imágenes, es una forma de activación del neo-cortex, por lo que siempre se ha recomendado su práctica, con el objetivo de ampliar esta red de conexiones cerebrales, definida como sinapsis neuronal.

La visualización y la asociación

La visualización y la asociación son mecanismos que intervienen activamente en el procesamiento de la información, puesto que las representaciones internas de experiencias prosperan desde una simple decodificación procesada, hasta formas avanzadas, moldeadas por la plasticidad cerebral auto-generada. Según indica Anderson en 1992, este desarrollo alcanza su cenit cuando la cognición progresa desde la experiencia intuitiva, hacia la capacidad predictiva.

En diferentes estudios realizados, se ha podido corroborar que la evocación de imágenes visuales o visualización, tienen relación con la conducta actitudinal mediante la memoria, la emoción y la cognición, que estimulan las emociones y el perfeccionamiento de la propia visualización, lo que sirve de trampolín para el mejoramiento del aprendizaje y el desarrollo personal (Ocanto 2006, Baddeley 1999, Hunt 1996, Anderson 1992 y Rattray 1979).

Aplicaciones terapéuticas de la visualización

El uso de las imágenes mentales o visualización en psicología es quizás tan antiguo como la propia psicoterapia, sino más, puesto que ya en el chamanismo y la antigua Grecia, así como en la medicina oriental primigenia, se utilizó la visualización de forma común para abordar enfermedades, convencidos de que su uso mejoraba las probabilidades de recuperación y supervivencia de los enfermos.

El primera referencia sobre su uso en la psicoterapia occidental tiene relación con la hipnosis, y se refiere al famoso caso de Anna O., sobre el cual escriben Breuer y Freud en su libro «Estudios sobre la histeria» de 1895, pero los primeros usos de la visualización en terapia, se asentaban sobre una tradición místico-religiosa, que impregnaba todo el pensamiento de las escuelas mistéricas, como sería el caso de los herméticos, los esenios, los filósofos platónicos, y posteriormente los rosacruces, los cabalistas y los cristianos gnósticos.

Todas estas escuelas de pensamiento, compartían la creencia absoluta de la superioridad espiritual sobre la materia, en lo referente a la interacción mente y cuerpo, pensando que la materia sólo era una manifestación de la mente, aunque debe decirse que muchos pensadores modernos aún se mantienen en esta misma creencia.

A pesar de que la visualización forma parte de la historia de la psicología, la revolución conductista, a principios del siglo XX, dejó su uso desacreditado, y la excluyó de la investigación psicológica, siendo el propio John Watson quien aducía que no era posible someterla a una investigación experimental.

A partir de este momento, muchos psicólogos e investigadores comenzaron a ignorar erróneamente la visualización como una herramienta más de la psicoterapia. No fue sino hasta la década de los 60, cuando se produce un decidido retorno de la investigación psicológica hacia la visualización y sus aplicaciones terapéuticas.

Técnicas de visualización

  • Visualización guiada: Es posiblemente la técnica más utilizada tanto en psicología como en hipnosis, y busca visualizar, a través de la imaginación del paciente, una situación específica con la máxima precisión y detalle, generalmente relacionada con áreas de conflicto de la conducta, para gestionar los síntomas que padece. Suele estar precedida de alguna técnica de relajación que facilite la visualización.
  • Visualización creativa: Es una técnica muy similar a la anterior, pero añadiendo elementos creativos consistentes en imágenes visualizadas, que pueden ser reales o no, que permitan andamiar asociaciones, aprovechando la focalización atencional, que faciliten el afrontamiento de un determinado trastorno de la conducta.
  • Visualización positiva: Integrada dentro de la psicología positiva, consiste en evocar imágenes que representen escenarios agradables o beneficiosos con objeto de segregar dopamina y serotonina en el cerebro.

Aplicaciones modernas de la visualización

  • Control del dolor: en enfermedades crónicas o degenerativas, aunque también en post-operatorios.
  • Coadyuvante a un tratamiento médico: más que una aplicación para la curación de enfermedades, se utiliza como un adjunto a las técnicas médicas tradicionales para optimizar los resultados. Destaca su uso en el tratamiento contra el cáncer.
  • Consecución de objetivos: se utiliza mucho en todos los deportes, a nivel de competición profesional, pero también para la motivación enfocada a lograr objetivos profesionales o personales.
  • Afrontamiento de trastornos de la conducta: se utiliza especialmente en el abordamiento de las fobias, dependencia de sustancias, ansiedad, estrés, depresión y problemas de auto-estima
  • Mejorar la relajación: se utiliza especialmente en la meditación, y sobre todo en el yoga, aunque también en el mindfulness.

Preguntas frecuentes sobre la visualización

Referencias

  • Anderson M.P. Imaginal processes: Therapeutic application and theorical model. Psychotherapy process. Current issues and futur trends. Plenum (1980).
  • Beck A.T. Role of fantasies in psychotherapy and psychopathology. Journal of Nervons and Mental Desease. 150 3-17 (1970).
  • Crampton M. The use of mental imagery in psychosynthesis. Journal of humanistic Psychology 2 139-153 (1969).
  • Gendlin E.T. & Olsen L. The use of imagery in experiencial focusing. Psychotherapy: Theory, Researchand Practice 7 221-223 (1970).
  • Kosslyn S. Image and mind. Harvard University Press (1980).
  • Shorr J.E. Psycho-Imagination Therapy. Handbook of innovative psychotherapies pp. 694-708 (1981).
  • Isaac A.R., Marks D.F. Individual differences in mental imagery experience: Developmental changes and specialization. British Journal of Psychology 85: 79 (1994).
Mente y Cuerpo
Últimas entradas de Mente y Cuerpo (ver todo)

Deja un comentario