Citas literarias de hipnosis


Citas literarias de una de las áreas de estudio más controvertidas que existen, la hipnosis, donde no es nada inusual encontrar definiciones poco claras y nada operativas, donde a menudo términos como sugestión, persuasión, obediencia, imitación o influencia social, se entremezclan y confunden con la hipnosis, lo que ha dificultando mucho una investigación rigurosa ella.

Citas de las personas más relevantes de la hipnosis

Para intentar esclarecer en lo posible este confusionismo exponemos las citas literarias de las personas posiblemente más relevantes a lo largo de la historia de la hipnosis, y una forma sencilla de llegar a una descripción más detallada sobre ellos mismos.


James Braid

Por el término «hipnotismo«, se ha de entender un «sueño nervioso«, o un estado peculiar del sistema nervioso, inducido por una atención abstracta del ojo mental y visual en un objeto no emocionante.

El verdadero origen y esencia de la condición hipnótica, es la inducción de una concentración mental en la que como en la ensoñación, los poderes de la mente están tan absortos en una idea, que durante un tiempo, hacen que el inconsciente individual se comporte con indiferencia consciente hacia las demás ideas.

James Braid. Neuro hypnology (1852-1853-1854).

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Hippolyte Bernheim

Yo defino la hipnosis como la inducción de un estado psíquico peculiar que aumenta la susceptibilidad a la sugestión. Este estado puede ser inducido para facilitar las sugestiones, pero no es un paso necesario.

Las sugestiones regulan la hipnosis. He tratado de demostrar que el sueño inducido no difiere del sueño natural y que se pueden obtener los mismos fenómenos de sugestión que en el sueño natural, si se tiene éxito en inducir a la persona que duerme sin despertarla. Esta nueva idea que propongo es una definición más amplia que la otorgada a la palabra hipnotismo.

Hippolyte Bernheim Hypnosis & Suggestion in Psychotherapy  1884 15-16.

Sigmund Freud

Aunque se conoce la hipnosis hace tiempo, se ha establecido más allá de toda duda, que mediante ciertos medios es posible poner a la gente en un estado mental bastante peculiar similar al sueño, motivo por el cual se describe como hipnosis.

El estado hipnótico tiene muchos grados. En su grado más ligero, el sujeto en hipnosis es sólo consciente de una ligera insensibilidad, mientras que el grado más extremo, conocido como sonambulismo, se caracteriza por peculiaridades especiales, y lo denomino así por su parecido con el fenómeno natural de sonambulismo.

Sigmund Freud. On Psychical Treatment (1905).

Clark L. Hull


Lo que parece caracterizar a la hipnosis es su «hiper-sugestionabilidad» generalizada en las personas, lo que no justifica en absoluto estas prácticas de llamarla o definirla como un «estado«. Sin embargo, algunos escritores parecen poseer un sesgo teórico en la interpretación de este fenómeno.

En lo que no parece existir ningún desacuerdo entre los autores, es en todo lo referente al hecho fundamental de que el trance hipnótico, es un estado de mayor susceptibilidad a la sugestión que posibilita moldear la conducta más fácil y rápidamente.

Clark Hull. Hypnosis & Suggestibility (1933).

Milton Erickson

El trance hipnótico se podría definir, a efectos de conceptualización, como un estado de mayor conciencia y capacidad de respuesta a las ideas. La sugestionabilidad, es una característica principal de la hipnosis, y está siempre presente.

Cuando se dice que la hipnosis es un estado de conciencia o sueño sin pérdida del conocimiento y marcado por la receptividad a las ideas, con una mayor disposición a responder positiva o negativamente a ellas, me gustaría hacer hincapié en que se trata de una definición pobre, que falsamente implica que la hipnosis supone algún estado de «sueño«.

Milton Erickson. Collected Papers Vol-IV-224 (1980).

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Theodore Sarbin

La hipnosis con frecuencia se mal interpreta y se describe incorrectamente como «roles«, lo que implica que el sujeto hipnotizado está simulando. Aunque esto pueda parecer sutil es algo realmente crucial. Representamos muchos roles sociales en nuestras vidas como el rol de padre, hijo, estudiante, profesor, amigo, colega … etc.

Estos roles moldean la conducta. Decir que estamos representando el rol de padre no implica que estemos fingiendo ser padres, por tanto, cuando las personas toman el rol de persona hipnotizada, no significa que finjan estar hipnotizados.

Theodore Sarbin. Contributions to Role Taking Theory (1950).

Ernest R. Hilgard

Durante la hipnosis, los sub-sistemas de control relevantes en nuestro cerebro se disocian temporalmente del control ejecutivo consciente y, de hecho, pueden ser activados de forma directa mediante las sugestiones del hipnólogo.

Esta falta de control consciente depende en gran parte de una barrera amnésica o un proceso que relega las ideas, las imágenes y las fantasías al inconsciente. Estas reducciones del control ejecutivo son las responsables de la impresión subjetiva de involuntariedad que típicamente se da en las respuestas de las personas bajo hipnosis.

Ernest R. HilgardSusceptibility to hypnosis (1964).

David Spiegel

La hipnosis es fundamentalmente un estado psico-fisiológico de concentración activa y atencionalmente receptiva, con una disminución paralela de la conciencia periférica. La capacidad para este estado es variable en función de cada persona y resulta bastante estable.

Este estado psico-fisiológico podría estar genéticamente determinado, o también puede ser activado e invocado de tres formas: de forma espontánea, como respuesta a la sugestión de otra persona (o hipnosis formal) y como respuesta a una sugestión auto inducida (o auto hipnosis).

David Spiegel. Clinical Uses of Hypnosis (1914).

Nicholas P. Spanos

La hipnosis es una forma de verbalizar las sugestiones para promuevan una experiencia donde las respuestas se convierten en «hechos» o «sucesos» involuntarios, más que acciones deliberadas.

Por ejemplo, para facilitar la respuesta de levitación de la mano, el hipnólogo dice: «Tu mano se vuelve ligera y sube por ella misma«. Obsérvese cómo esta sugestión implicará que la mano se levante de forma involuntaria. El participante experimenta respuestas a las sugestiones de forma involuntaria, al quedarse absorto en un patrón de imaginaciones denominado «fantasías dirigidas al objetivo«.

Nicholas P. Spanos. Theories of Hypnosis (1982).

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Preguntas frecuentes sobre las citas literarias de hipnosis

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Referencias

  • Coe W.C. Expectations and hypnotherapy. handbook of Clinical Hypnosis. American Psychological Association (1993).
  • Coe W.C., Bailey J.R., Hall J.C., Howard M.L., Jonda R.L., Kobayashi K. & Parker M.D. Hypnosis as role enactment: The role locationvariable. The 79th Annual Covention of the American Psychological Association (1970).
  • Claparéde E. lnterprétation psychologique de l’hypnose. Journal für Psychologie und Neurologie 18 501-512 (1911).
  • Chertok L. Early theories of hypnosis. En G. D. Burrows y L. Dennerstein. Handbook of hypnosis and psychosomatic medicine pp. 1-11 (1988).
  • Casiglia E., Mazza A., Ginocchio G., Onesto C., Pessina A.C., Rossi A.,Cavatton G. y Maroti A. Hemodynamics following real and hypnosis-simulated phlebotomy. American Journal of Clinical Hypnosis 40 368-375 (1997).
  • Caríson E.T. & Simpson M.M. Perkinisimvs. Mesmerism. Journal of the History of the Behavioral Sciences 6 16-24 (1970).
  • Braffman W. & Kirsch I. Imaginative suggestibility andhypnotizability: An empirical analysis. Journal of Personality and Social Psychology 77 578-587 (1999).

Émile Coué

Émile Coué después de su internado en el hospital Necker, obtiene su título en 1882 como farmacéutico de primera clase. Trabaja como boticario en Troyes de 1882 a 1910 donde pronto se da cuenta que los medicamentos que dispensaba a sus clientes tenían una mayor o menor eficiencia según hablara de ellos.

De esta forma si un cliente creía que le había dispensado el mejor medicamento para una determinada enfermedad, tenía mejores efectos que si no le decía nada o lo minusvaloraba.

Émile Coué investiga esta fenómeno, que más tarde se denominará como efecto placebo, en toda su profundidad, hasta el punto de dispensar dos veces el mismo medicamento a un cliente.

Primero le indicaba que se trataba de un fármaco de poca eficiencia, para finalmente volvía a vendérselo como el mejor. En aquella época la farmacia no venía envasada y etiquetada de fábrica, sino que los boticarios la compraban al por mayor para luego dispensarla, lo que facilitó esta investigación, que marcará absolutamente su carrera.

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Émile Coué y la sugestión

Émile Coué comparte estos hallazgos con su esposa, mientras toma un curso estadounidense de hipnotismo por correspondencia con el que no logra avanzar, por lo que ella le aconseja hablar con un doctor especialista en estos asuntos, y le comenta acerca de un médico de su ciudad natal (Nancy) que era conocido en estas prácticas.

Se trataba del Dr. Liébeault a quien visita y con quien comparte su experiencia. Coué escucha con atención a Liébeault y observa que sus métodos contenían el cierta forma sus hallazgos, por lo que inicia un contacto continuado en el que naturalmente conoce a Bernheim quien le confirma, que en efecto la sugestión es la maquinaria en la que se basa los fenómenos que había observado, y que pueden tener efectos aún más potentes, hasta el punto de eliminar completamente el dolor y la inflamación, cosa que Cuoé ya sospechaba.

De esta forma Émile Coué entra en contacto real con la hipnosis, y decide estudiarla con ellos, abandonando su curso por correspondencia, ya que ahora sí observa progresos.

En la escuela de Nancy conoce también a Henri Beaunis quien le hace partícipe de que tales fenómenos se estudian en nueva ciencia llamada psicología, que quieren separar de la filosofía. 

Coué progresa mucho con tan ilustres asesores y adquiere seguridad en sus postulados, por lo que en 1913 funda la «Sociedad de Lorena de psicología aplicada» y escribe su primer libro «Autodominio a través de la autosugestión consciente» cuya publicación en Inglaterra (1920) y en los Estados Unidos (1922) causa una gran impresión, puesto que corrige la teoría de Abate Faria proponiendo que para lograr la autosugestión, primero hay que alimentarla mediante la repetición de palabras o imágenes a modo de sugerencia subconsciente, y una vez se condiciona la mente, esta mente condicionada realizará un comando autógeno cuando sea necesario.

Esto influye notablemente en las técnicas de hipnosis, que a partir de esta época repiten con frecuencia las instrucciones comportamentales por influencia de Coué, con objeto de lograr un condicionamiento simple Pavolviano de forma más rápida (ya que el condicionamiento instrumental aún no se utiliza).

También se utilizan a partir de ahora los postulados de Coué respecto al volumen, cadencia y tono de la voz (cosa que habitualmente se atribuye a Milton Erickson de forma equivocada). A raíz de este éxito Coué vende su botica y abre una clínica en Nancy que dispensa unos 40.000 fármacos por año, de los cuales se piensa que muchos eran placebos.

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El método o técnica de Coué

Este método se denominaría el «método o técnica de Coué«, al cual él solía llamar «truco«, sin embargo en este desarrollo comete algunos errores que no sólo le afectan a él, sino a tan ilustres médicos como Sigmund Freud

Émile Coué llega a la conclusión (equivocada) de que los efectos de la hipnosis disminuían una vez se recuperaba la consciencia, por lo que propone utilizar su método de auto-sugestión en lugar de la hipnosis, propuesta que influye también a Sigmund Freud, en su caso prescindiendo de la hipnosis por su cura mediante la palabra.

Siempre se ha pensado en la comunidad científica que tanto una propuesta como la otra no eran demasiado sinceras, y sí muy interesadas en desviar la atención hacia sus métodos, en cualquier caso, la hipnosis que les inició y tanto hizo por ambos, se vio perjudicada.

Coué, como buen farmacéutico propietario de una próspera clínica, no es partidario de abandonar nunca un fármaco, pero sí de acompasarlo (coadyuvarlo) con su método, que perfila con lo que luego se denominará como psicología positiva (tampoco demasiado acertada).

Debe entenderse en su descargo, que del afrontamiento y la percepción cognitiva nada se sabía en la época. Ambos pagarán sus errores, y en el caso de Émile Coué es su propia industria farmacéutica quien le desacredita argumentando que tan simple método puede ser eficiente con «enfermedades nerviosas» pero no con enfermedades orgánicas (Yeates, 2016a, p .19).

Por otra parte, Coué acomodado en su actual posición económica nunca presentó un estudio clínico que corroborase la eficiencia de su método, y la aguda prensa americana realizó una investigación sobre el estado actual de los pacientes que Coué había tratado durante su visita a Boston, encontrando remitencias en la práctica totalidad de ellos. También debe decirse en su descargo, que las contingencias no estaban aún disponibles en la psicoterapia de la época, excepto pequeños reforzamientos positivos heredados de Pavlov.

La influencia de Émile Coué

La influencia de Émile Coué en lo que a la hipnosis se refiere es mínima, o en todo caso, perjudicial, hasta que más de medio siglo después, varios estudios experimentales sobre su método desvelaron la poca eficiencia comparativa con la hipnosis (Paulhus 1993).

Más tarde se reconocería que el efecto placebo puede ayudar en trastornos ansiosos leves y no predisponentes, pero no es eficiente en trastornos predisponentes y recidivantes.

No obstante, cumplió su papel durante la primera guerra mundial, en la conocida como «neurosis de guerra» (hoy estrés post-traumático) aliviando episódicamente los trastornos de pánico, aunque no extinguía la sintomatología ansiosa y presentaba frecuentes remitencias. No obstante puesto que no existía farmacología ansiolítica en la época, el papel de los placebos como la técnica de Coué fue mucho mejor que nada, y ayudó a salvar muchas vidas.

El entrenamiento autógeno

El entrenamiento autógeno es una técnica de relajación centrada en la autosugestión y basada en el método de Émile Coué, que desarrolló y publicó el psiquiatra alemán Johannes Schultz. A diferencia de la auto-sugestión, el entrenamiento autógeno ha sido probado en diferentes ensayos clínicos, y junto con otras técnicas de relajación, como la relajación progresiva y la relajación sistemática, ha reemplazado a la autosugestión en algunos tipos de terapia.

El coautor del tomo de varios volúmenes de Schultz sobre el entrenamiento autógeno, Wolfgang Luthe, era un firme creyente de este enfoque siempre que fuera aplicado profesionales calificados de la salud mental.

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Preguntas frecuentes sobre Émile Coué

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Referencias

  • Ikezuki M., Miyauchi Y., Yamaguchi H., Koshikawa F. Desarrollo de entrenamiento autogénico efectividad clínica escala ATCES. Shinrigaku Kenkyu 72 475 – 81 (2002).
  • Stetter F., Kupper S. Entrenamiento autógeno: un meta-análisis de estudios de resultados cllinicos. Psicofisiología aplicada y el Biofeedback 27 45 – 98 (2002).
  • Bandura A., & Rivière Á. Teoría del aprendizaje social 11 126 – 72 (1982).
  • Wallechinsky D. Emile Coue. Sanador francés». El Almanaque del Pueblo. 2ª Edición (1975).

¿Qué es la hipnosis?

La hipnosis es un procedimiento clínico en el que un psicólogo sugiere cambios en las sensaciones, percepciones, emociones, pensamientos y/o acciones en una persona denominada “sujeto” o «participante» (Kilshtrom 1985, Kirsch 1994).

El interés general por la hipnosis ha decrecido dramáticamente en los últimos años, así como el número de profesionales que la emplea regularmente (Kraft & Rodolfa 1982, Rhue Lynn & Kirsch 1993), debido al alto número de fraudes que se amparan en ella.

No obstante, muchos investigadores le han dedicado una gran atención (Lynn & Rhue 1991). La investigación clínica sobre la hipnosis indica que es mucho más que una simple terapia sujeta a modas pasajeras incorporada al bagaje clínico de las herramientas psico-terapéuticas.

Los meta-análisis han demostrado que el uso de la hipnosis clínica o cognitivo conductual y psicodinámica obtiene espléndidos resultados de eficiencia (Kirsch Montgomery & Sapirstein 1995, Smith, Glass, & Miller 1980). Además de ello, se ha encontrado evidencia de que es una técnica clínica muy eficiente para el control del dolor (Patterson & Jensen 2003).

De forma tradicional, los cambios en la experiencia y la conducta que ocurren durante la hipnosis se atribuyeron en el pasado a un estado de trance. Durante años, se dio por sentado la naturaleza causal del estado hipnótico como un estado alterado de la conciencia, sin embargo, hoy se sabe que esto no es cierto. Durante los años 50 y 60, los teóricos del «no-estado» desafiaron este concepto, formulando la hipótesis de que un estado de trance no era necesario para explicar los fenómenos que caracterizan a la hipnosis (Barber 1969, Sarbin 1950). Las evidencias que finalmente determinaron el rechazo del estado alterado de conciencia fueron los siguientes:

  • No existen marcadores ni potenciales evocados fisiológicos de un hipotético estado de trance.
  • Todas las experiencias supuestamente alteradas provocadas por una sugestión hipnótica, pueden ser igualmente provocadas por una sugestión no hipnótica.
  • Aunque al aplicar hipnosis se incremente la sensibilidad hacia las sugestiones, sólo lo hace de forma breve.
  • Se puede lograr un incremento similar en la sensibilidad hacia una sugestión a través de una amplia variedad de técnicas dirigidas a incrementar la motivación y las expectativas para responder cognitivamente de una forma muy similar. (Kirsch & Lynn 1995).

Este concepto tradicional de la hipnosis como un estado alterado de la consciencia, fue cuestionado en primer lugar por Theodore Sarbin en 1950, quien afirmó que la hipnosis podía ser conceptualizada como «creer en las imaginaciones» (believed in imagining) y desarrolló una «teoría del rol» basada en la metáfora de un rol, para establecer la interacción hipnótica entre el hipnólogo y el sujeto, donde ambos representan roles recíprocos para seguir un guión no explícito (Sarbin 1997), desarrollando así la teoría del rol con W.C. Coe (Sarbin & Coe 1972, Coe & Sarbin 1991).

En su investigación se subraya la importancia del conocimiento por parte de los participantes sobre lo que se requiere en la hipnosis, respecto a las auto-percepciones y percepciones relacionadas con su rol, y las expectativas, así como las habilidades imaginativas demandas en la representación de su rol.

La teoría del rol de Sarbin (1950) se malinterpreta con frecuencia y se describe inapropiadamente como «desempeño de roles«, lo que implicaría que el sujeto hipnotizado está simplemente simulando.

Aunque en principio esto pueda parecer una diferencia sutil, su importancia es realmente crucial. Todos representamos muchos roles sociales a lo largo de la vida, lo que incluye el rol de padre, hijo, estudiante, profesor, amigo, colega, supervisor, supervisado, etc.

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Esos roles moldean nuestra conducta. La conducta de un profesor en una clase es muy diferente a la de un estudiante, así como la conducta de un hipnólogo es diferente a la de su paciente. Decir que se representa el rol de padre no implica que se esté fingiendo ser padre. De la misma forma, cuando las personas adquieren el rol de persona hipnotizada, no están fingiendo estar hipnotizados, como indicó Sarbin.

¿Cómo funciona la hipnosis?

Es frecuente que clínicos e investigadores destacados, hayan ofrecido explicaciones sobre cómo funciona la hipnosis totalmente diferentes, e incluso contrapuestas. (véase Theories of HypnosisLynn & Rhue 1991).

Igualmente se han sucedido diversidad de modelos o corrientes en su aplicación que han variado a lo largo del tiempo, al igual que las propias teorías, bajo la base del conocimiento científico y la neurobiología de la conducta que han sufrido un impulso en el siglo XXI.

Por tanto, podríamos clasificar dos modelos esenciales de aplicación, que explican de forma diferencial cómo funciona la hipnosis.

  •  Modelos intrapersonales. Basados en el abordamiento de la persona en función de sus características personales, esto es, sus trastornos de conducta, sus prevalencias genéticas (anamnesis familiar), y la deficiencia en su salud mental o bienestar que esto le supone.
  •  Modelos interpersonales. Basados en el aspecto social de la persona y la influencia que su entorno le repercute en la conducta.

El primer problema que esta distribución previa genera, es que no siempre (o casi nunca) se emplea uno de los modelos anteriormente señalados de forma unilateral (Lynn & Rhue 1991), sino que generalmente los clínicos suelen andamiar sus abordamientos mezclando ambos modelos, lo que dificulta la exposición respecto al comportamiento de la hipnosis sobre la conducta.

A pesar de ello, diferenciaremos distintos modelos generales de intervención, y su repercusión como técnica o técnicas de modificación de la conducta, especificando de forma clara, que cuando en el abordamiento se inoculan una o varias técnicas de modificación de la conducta (corroboradas), su definición debe ser HIPNOTERAPIA.

La hipnosis como herramienta disociativa

Siempre que se cita la disociación en el contexto de la hipnosis, debe hacerse referencia obligada a su principal artífice, esto es, Ernest Hilgard, que lo definió durante los años 1974, 1986, 1991 y 1992 y cuya influencia sobre el andamiaje que utilizan los hipnólogos resulta innegable. El abordamiento de disociación de Ernest Hilgard es un modelo que se basa en la opinión de que las personas no poseen uno, sino varios sistemas cognitivos, capaces de procesar la información simultáneamente.

Estos sistemas cognitivos estarían organizados de una forma jerárquica, bajo el control de un sistema ejecutivo, que denomina «yo ejecutivo«. Los sub-sistemas cognitivos que dependen de él, se harían cargo de las habituaciones (con sus distorsiones, como sería el caso de las dependencias) y las percepciones (con sus correspondientes distorsiones cognitivas). 

Hilgard lo describe de la siguiente manera: Normalmente se piensa que las funciones ejecutivas centrales se reparten entre el hipnólogo y la persona hipnotizada, sin embargo, esta última conserva una buena parte de las funciones ejecutivas vigílicas, esto es, la capacidad de responder a preguntas sobre su pasado o proyectos, y la de aceptar o rechazar sugerencias o sugestiones, especialmente en lo que se refiere a moverse o participar en determinado tipos de actividades.

Al mismo tiempo, el sujeto (hipnotizado) cede al hipnólogo parte de sus funciones ejecutivas al hipnólogo. Este concepto intrapersonal neodisociativo ha sido uno de los más relevantes y considerados en la hipnosis clínica a lo largo del tiempo.

«De esta forma, en la relación que se establece entre el hipnólogo y el sujeto (hipnotizado), este último tiende a actuar y a experimentar de forma subjetiva las sugestiones del hipnólogo, llegando a ceder una parte del control de movimientos, si así se le condiciona. (Hilgard 1992)«.

Este abordamiento con orientación disociativa de Hilgard se encuadra dentro del modelo intrapersonal, y ha supuesto un importante avance dentro de la hipnoterapia (Kihlstrom 1985 – 1997). Hilgard ha insistido siempre, (al igual que el resto de disociacionistas), en considerar la hipnotizabilidad como algo mesurable (generalmente mediante escalas). 

Hilgard (1977) publicó un influyente libro que revitalizó este concepto al proponer la teoría disociativa basada en un modelo cognitivo de división de conciencia. La teoría disociativa de Hilgard (1977, 1986, 1994) se basa en la idea de que existen múltiples sistemas cognitivos, o estructuras cognitivas organizadas de forma jerárquica que se encuentran, bajo el control de un «ego-ejecutivo«.

Este «ego-ejecutivo» o estructura de control central sería la responsable de planificar y supervisar las funciones de la personalidad y la conducta. Durante la hipnosis, los sub-sistemas de control relevantes se disocian temporalmente del control ejecutivo y son activados directamente por las sugestiones del hipnólogo. Esta reducción del control ejecutivo es responsable de la impresión subjetiva de involuntariedad que habitualmente se da en las respuestas hipnóticas.

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La hipnosis como herramienta cognitivo comportamental

La teoría de la hipnosis clínica o hipnosis cognitivo conductual es un modelo obra de Theodore X. Barber (1969) quien se influenció por las teorías de Sarbin, y criticó el concepto de estado hipnótico por su circularidad lógica.

En una importante serie de estudios realizados durante los años ´60 (Barber 1969, Barber & Calverly 1964, 1969) e inicios de los ´70 (BarberSpanos & Chaves 1974), Barber y sus colaboradores demostraron que la actitud, expectativa y motivación del paciente podrían ser determinantes, y que influían en las respuestas hipnóticas.

Incluso fue más allá, demostrando que participantes «muy motivados» no hipnotizados, y participantes hipnotizados, respondían a las sugestiones de una forma similar. Dado que las respuestas hipnóticas no eran particularmente infrecuentes, y no requerían de ningún estado de conciencia fuera de lo normal. Por consiguiente, los hipnólogos no tenían ninguna necesidad de decir a sus pacientes que se encontraban bajo un trance, antes de aplicar sugestiones terapéuticas.

Para Barber (1961, 1969) las extraordinarias características de la hipnosis no lo son tanto, sino que pueden ser reproducidas y explicadas a través de las actitudes, motivaciones, expectativas y capacidades de imaginación e implicación emocional, sin que exista ninguna inducción formal previa. (González Ordi 2006).

Según las características interpersonales del paciente y el contexto hipnótico, Barber apoya la existencia de 4 factores que determinarían el comportamiento hipnótico, y que irían desde los factores sociales que obligan al sujeto a cumplir con las sugestiones hipnóticas del hipnólogo, las habilidades adquiridas por el hipnólogo, y finalmente con la eficacia del procedimiento aplicado al sujeto, y el tipo de sugestiones que reciba (Yapko 2008).

La hipnosis como herramienta psico-social

Nicholas P. Spanos es el autor de este modelo interpersonal consistente en la ampliación de la teoría del Rol de Sarbin, y la teoría cognitivo comportamental de Barber, en una de las aproximaciones teóricas más influyentes para la comprensión de una conducta hipnótica. La investigación de Spanos  (Spanos 1986 – 1991, Spanos & Chaves 1989) se centra en la importancia de los procesos psico-sociológicos, como por ejemplo, las expectativas, la atribución e interpretación de las comunicaciones hipnóticas, y la interpretación de la conducta de uno mismo.

Igualmente se centra en las actividades dirigidas a un objetivo y con sus correspondientes respuestas estratégicas (imaginación, fantasía y focalización de la atención). Spanos y sus colegas entienden que las sugestiones contienen estrategias que ayudan a la persona a responder apropiadamente (BarberSpanos, & Chaves 1974, Spanos & Barber 1974, Spanos, Cobb, & Gorassini 1985, Wagstaff 1991).

Se debe pensar en cómo la forma de verbalizar una sugestión puede promover la experiencia de que la respuesta sean hechos o sucesos involuntarios, más que acciones premeditadas y deliberadas. Spanos en 1971 hipotetizó que el participante responde a las sugestiones como si fueran involuntarias, cuando queda absorto en un patrón de imaginaciones que denomina fantasías dirigidas a un objetivo o FDO. Las FDO son situaciones imaginadas que, en caso de darse, lo esperable es que suponga una concurrencia involuntaria de las respuestas motoras implícitas en la sugestión (Spanos et al. 1974, Ordi 2006).

De hecho, las FDO están relacionadas con la percepción de involuntariedad que acompaña a la respuesta de una sugestión en particular. En cualquier caso, las FDO no determinan la cantidad de sugestiones que una persona puede superar (Lynn & 1992). Una de las contribuciones más importantes de Spanos ha sido desafiar la aceptada opinión de que la sensibilidad hipnótica es similar a un sesgo, y que sólo podría ser modificada dentro de unos márgenes estrechos, argumentando que los procesos psico-sociales podían explicar la aparente estabilidad de la sugestionabilidad hipnótica. Un estudio de Piccione, Hilgard y Zimbardo en 1989, con un seguimiento de 25 años, mostró unas correlaciones de test-retest >71.

En cualquier caso, de acuerdo con Spanos, esta estabilidad sólo reflejaría el hecho de que las actitudes y creencias hacia la hipnosis, y la interpretación de las sugestiones hipnóticas permanecen estables a lo largo del tiempo. Spanos y sus colegas (Gfeller 1993, Gorassini & Spanos 1986) desarrollaron un programa de modificación de la sugestionabilidad hipnótica basado en el aprendizaje social o vicario y las habilidades cognitivas, en el que se proporcionaba a los participantes con una baja sugestionabilidad, una amplia información dirigida a modificar sus actitudes hacia la hipnosis (Capafons 2002) e incrementar su implicación en las imaginaciones relacionadas con las sugestiones, interpretando las comunicaciones hipnóticas de un modo coherente con las sugestiones hipnóticas (Ordi 2003, Gorassini & Spanos 1999).

Este programa modificó con éxito la sugestionabilidad de aproximadamente la mitad de los individuos poco susceptibles examinados, de manera que después del entrenamiento reaccionan como sujetos altamente sugestionables. Esta investigación fue replicada en otros laboratorios (Gorassini & Spanos 1999), extendiéndose sus efectos a una variedad de sugestiones difíciles, y situaciones de prueba.

La hipnosis como herramienta activo / pasiva

Si existe un clásico dentro de los diferentes tipos de hipnosis, este es sin duda el modelo interpersonal con orientación activo – pasivo. Comenzado a desarrollar en el siglo XIX por Brenheim y posteriormente por Hull, máximo exponente de la hipnosis directa o conductista, durante la primera mitad del siglo XX. Este modelo basa su argumento en el autoritarismo del hipnólogo y las sugestiones que utiliza, con objeto de lograr una respuesta pasiva y sumisa por parte del sujeto (hipnotizado), acuñando términos que quedarían para la historia de la hipnosis como las «órdenes hipnóticas«.

Este modelo intrapersonal exploró la paradoja activo – pasivo de la hipnosis, asignado roles activos al hipnólogo en base a su figura de autoridad, y un rol pasivo a la experiencia subjetiva por parte del sujeto (hipnotizado). Dentro de estos roles se perseguía la sumisión comportamental del sujeto, no solo en potenciales evocados, sino también en su conducta.

Para entender el abordamiento activo – pasivo, debemos ubicarnos en el primer segmento del siglo XX, dentro de un marco de referencia de la psicología conductista. El conductismo ha sido una etapa arduamente conflictiva y objeto de cisma, no solo en la psicología, sino también en la hipnosis.

No obstante sus aportaciones a la psicoterapia de la conducta son extraordinariamente importantes, no en vano, una buena parte de la psicoterapia moderna del siglo XXI cognitivo conductual (Ordi 2003), le debe debe a esta corriente al menos el 50% de su eficiencia clínica y técnicas de modificación de conducta comportamentales tan esenciales como el condicionamiento instrumental y su correspondiente recompensa.

También aportó la aversión como correspondencia al castigo, y lo que es más importante aún, las contigencias, un elemento básico de la psicoterapia moderna. El conductismo despreciaba la psicología como un paradigma filosófico, y únicamente aceptaba aquellas técnicas que pudieran ser mesurables y corroboradas en un laboratorio de psicología, primeramente con animales y en última instancia con personas.

De esta época se destacan personalidades como Skinner y su caja de condicionamiento con animales, dentro de este laboratorio de psicología. El perfeccionamiento obtenido en el aprendizaje de conducta con animales fue tan extraordinario, que el ejercito de los Estados Unidos consideró seriamente la posibilidad de utilizar palomas entrenadas por Skinner para manejar bombas de precisión durante su vuelo, ya que en aquella época aún no existía los misiles con GPS.

En lo que a la hipnosis corresponde, hablar de abordamientos conductistas supone una referencia obligada a Clark Hull. Introductor indiscutible de la psicoterapia conductista en hipnoterapia, consolida su modelo de hipnosis directa, donde el abordamiento pasivo – activo suponía la piedra angular. Debe considerarse que en este punto específico de evolución en las psicoterapias, el conductismo gozaba de un gran prestigio y reconocimiento científico, por lo que la hipnoterapia conductista, conocida como hipnosis directa, disfrutó de esplendor.

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La hipnosis como metáfora

Sin embargo pronto sobrevino el cisma. Es discutible y objeto de debate, si esto se produjo primero en la psicología o en la hipnosis. En cualquier caso, nos referiremos únicamente a esta última, por ser el objeto que nos ocupa. Lo cierto es que el abordamiento activo – pasivo no gozaba de las simpatías de todos, y muchos pensaban que otorgar el rol autoritario al hipnólogo, no era un procedimiento éticamente válido. Paradójicamente, uno de los alumnos más destacados de Clark Hull, se opuso a su modelo (y al conductismo establecido en general).

De esta forma creó una nueva corriente, que decidió llamar con la definición contraria a su maestro, esto es, la hipnosis indirecta. El precursor de este cisma es el Dr. Milton Erickson, que rechazaba la propuesta conductista y su abordamiento activo – pasivo . No es necesario decir que esto produjo graves enfrentamientos entre ellos, con consecuencias para el conocimiento científico, ya que algunos de los trabajos de investigación realizados conjuntamente por ambos, jamás se publicaron.

El abordamiento activo – pasivo, y en general la psicoterapia conductista pronto caería en desgracia, y con el la hipnosis directa de Hull. Al conductismo se le acusó de no seguir sus propias normas empíricas, y naturalmente de no contemplar o tener en cuenta otros procesos, al menos tan importantes como los comportamentales, es decir, los procesos cognitivos.

En la hipnoterapia, el mundillo científico de la época apostaba por la hipnosis directa de Hull, pero se equivocaron. El cognoscitivismo en la psicoterapia pronto fue obteniendo el reconocimiento científico, que en buena ley merecía, y la terapia cognitiva fue adjuntándose a la terapia conductual, dando lugar a una nueva corriente.

Esto influyó seriamente en favor del díscolo alumno Milton Erickson y su hipnosis indirecta. La rebeldía de Milton Erickson no solo concierne al modelo conductista de psicoterapia, sino que declaraba en favor de la intervención ecléptica dentro de la hipnosis, sin modelos o corrientes establecidas, cosa que la hipnosis indirecta tampoco cumplió, ya que en contra del propio Milton Erickson, se establecieron protocolos de abordamiento, algo con lo que nunca estuvo de acuerdo.

Tras esta breve licencia histórica de Mente y Cuerpo, volvemos al abordamiento activo – pasivo. Este modelo de abordaje presentaba no pocos inconvenientes en su aplicación. Al margen de no tener en cuenta los procesos cognitivos, cosa que naturalmente compartía con la psicoterapia conductista, y que produjo no pocos fracasos clínicos, ya que funcionaba de forma espléndida en los animales, con procesos cognitivos menores o inexistentes, pero bastante mal con las personas, ya que los procesos cognitivos humanos, como hoy se sabe, son uno de los pilares fundamentales de la psico-patología, tampoco logró nunca una activación de roles suficientemente operativa.

Esto es debido a un error conceptual de la época, donde aún no se encontraba plenamente establecido ni consolidado que la hipnosis no suponía pérdida alguna de la consciencia, y por consecuencia, de la voluntad, sino que se trataba de un proceso de abstracción selectiva, procurado mediante una focalización atencional, lo que no facilita ni colabora de forma alguna con asumir roles pasivos ante una figura de autoridad como el hipnólogo (exceptuando psico-patologías que lo procuren, o la psicología del endogrupo tantas veces utilizada en la hipnosis de espectáculo).

Como consecuencia de todo ello, el abordamiento activo – pasivo desaparece del contexto de la hipnoterapia, pero dejando legados perennes que tardarían décadas en desaparecer, como las órdenes hipnóticas o las órdenes post-hipnóticas, así como las mediciones respecto a la hipnotizabilidad que carecían de todo rigor científico, algunas de ellas mediante banales escalas, y otras mediante absurdas pruebas como «la mano levitante» o la «caída hacia atrás«, que causó más de una costilla rota tanto de clientes como de hipnólogos.

Pero sin duda, su legado más reconocible y absurdo sería el «mira fijamente a mis ojos«, que sería utilizado por la hipnosis escénica durante décadas. Esto no deja de resultar paradójico para Hull, que despreciaba profundamente este tipo de prestidigitación que se hace pasar por hipnosis, y a quienes la practicaban.

La hipnosis como herramienta cognitiva

El abordamiento cognitivo o socio-cognitivo en un modelo interpersonal que ha comenzado a obtener relevancia en el siglo XX y que se basa en el papel que la hipnosis juega en el bagaje cognitivo del sujeto, que hace posible sus creencias irracionales y distorsiones cognitivas que facilitan la psico-patología, y como condiciona sus relaciones y respuestas sociales (Lynn & Sherman 2000).

Posiblemente es uno de los abordamientos, que cuenta con mayor vigencia y personas relevantes que concluyen la importancia de la hipnoterapia enfocada desde este concepto.

Tales como el doctor Nicholas Spanos (Spanos y Chaves 1989), el doctor Irving Kirsch (1991 Kirsch & Lynn 1995), el doctor Graham Wagstaff (1991), o el doctor Steven Lynn (Lynn y Rhue 1991). Sus trabajos y publicaciones científicas hacen hincapié en la relevancia que la hipnosis tiene sobre los factores contextuales y psico-sociales, pero especialmente en su labor cognitiva, y lo que es capaz de lograr dentro del abordamiento psico-terapéutico.

Cuando se habla de este modelo de abordamiento, hoy más conocido como hipnosis cognitiva, la referencia hacia el doctor Assen Alladin es obligada, ya que se le considera virtualmente el padre del modelo.

Este modelo es el comienzo de un esfuerzo en la relación interpersonal entre el hipnólgo y su paciente, que ya nunca más se abandonaría en modelos posteriores, una vez la hipnosis clínica con orientación cognitivo conductual se consolida en la hipnoterapia a finales de siglo XX.

La hipnosis como herramienta de expectativa de respuesta

La teoría de la expectativa de respuesta de Kirsch (Kirsch, 1985, 1991, 1994) es una extensión de la teoría del aprendizaje social de Rotter, y está basada en que las expectativas pueden generar respuestas involuntarias.

La expectativa de respuesta es la anticipación de una reacción automática, y se entiende como la base del efecto placebo. Kirsch (1985, 1994) sostiene que al igual que los placebos, la hipnosis provoca efectos de cambio en las expectativas de los clientes, pero a diferencia del placebo, no requiere del engaño para su eficiencia. Kirsch mantiene que las inducciones hipnóticas son similares a los placebos, dado que no contienen ningún ingrediente específico.

Por ejemplo, las inducciones de Charcot, consistían en presionar la frente, mientras se hacía sonar gongs orientales, y se encendían luces, mientras que las inducciones actuales normalmente se basan en una relajación previa, por tanto, el único componente común parece estar en que los sujetos crean en el procedimiento. Las experiencias y conductas de los sujetos hipnotizados parecen estar relacionadas con sus expectativas.

Por ejemplo, los sujetos de Mesmer eran sugestionados mediante la convulsión, mientras que las sugestiones de los hipnólogos posteriores conducían a la relajación. Consecuentemente, se ha deducido que la expectativa de respuesta correlaciona las respuestas a las sugestiones (Kirsch, et al. 1995). 

Kirsch considera que la expectativa de respuesta es parte de la esencia de la hipnosis y no simplemente una consecuencia. Kirsch y sus colegas (Wickless & Kirsch, 1989) han demostrado que la sensibilidad a la sugestión hipnótica puede modificarse manipulando la expectativa del sujeto hipnotizado.

La hipnosis como herramienta integradora

Según el modelo intrapersonal integrativo de la hipnosis de Lynn y sus colegas (Lynn & Sivec 1992), las personas que responden con éxito a una sugestión hipnótica actúan como sus propios agentes de resolución de problemas, que integran información de fuentes situacionales tanto personales como interpersonales.

La investigación de Lynn, ha conseguido acreditar la importancia de los factores afectivos y de rapport (Lynn, Weekes, Brentar, Neufeld, Zivney, & Weiss 1991) pertenecientes al set de respuestas y expectativas (Lynn, Nash, Rhue, Frauman, & Sweney 1984) de los criterios de ejecución con los cuales

los participantes juzgan el éxito o el fracaso de sus respuestas a la hipnosis (Lynn, Green, Jacquith, & Gasior 2003) y de cómo se interpretan y procesan las comunicaciones hipnóticas, las sensaciones y las acciones (Lynn, Snodgrass, Rhue, Nash, & Frauman 1987) así como de los motivos y fantasías dinámicas que entran en juego durante la hipnoterapia (Frauman, Lynn, Hardaway, & Molteni 1984).

En último término, Lynn y colaboradores han corroborado que las características del contexto hipnótico desalientan el análisis de los factores personales y situacionales que influyen en la conducta hipnótica (LynnKirsch 2004, & Weekes 1990). Lynn y Kirsch elaboran el set de respuesta basado en que la actividad humana es imprevisible, y se activa de forma automática por una intención consciente.

De esta forma, las acciones estrían dispuestas para la activación por los set de respuesta que incluyen guiones de conducta, planes, intenciones y expectativas de respuesta como anticipación de respuestas automáticas, subjetivas y conductuales, que ante situaciones clave, activan respuestas automáticas como profecías auto-cumplidas. (Lynn 1997, Silva & Kirsch 1992).

La hipnosis como creencia irracional y como un fraude

El avance en la investigación sobre la hipnosis clínica nos permiten tener una precisa información sobre cómo funciona la hipnosis tanto en los tratamientos médicos como psicológicos.

La investigación empírica desvela igualmente que liatrogenia que puede derivarse de la hipnosis no se produce por una cualidad intrínseca de ella misma, sino por un mal uso del hipnólogo (Capafons 2002. Ordi 2003) y por las creencias erróneas que sobre ella se construyen (Capafons 1998, Coe & Ryken 1979, Lynn, Myer, & McKillop 1993) que han derivado en los últimos años en numerosos fraudes y estafas.

Destacan sobre manera las creencias irracionales referentes a percibir la hipnosis como una maquina de la verdad, o como forma de acceder a una información reprimida o disociada, que no podría recordarse de ninguna otra forma, lo que favorece el desarrollo del falso recuerdo, de lo que fácilmente se deduce que la hipnosis clínica es una técnica ámpliamente aceptada, pero sobre la que no obstante, se mantienen abundantes creencias iatrógenas, que pone en riesgo la difusión veraz, o incluso perjudicial (Capafons 1998, 2001; Frauman, Lynn, & Brentar 2000).

Uno de los bulos de la hipnosis que la refiere como una técnica potencialmente peligrosa por sus supuestas cualidades disociativas, no tienen en cuenta que hasta la fecha no se ha podido encontrar evidencia alguna de que la hipnosis sea patógena (Wagstaff, 2000 Faw, Sellers, & Wilcox 1968), excepto naturalmente por las creencias irracionales que se asocian a ella (Heap 1996).

Por el contrario, existe abundante evidencia de la utilidad de la hipnosis incluso para el tratamiento de esquizofrénicos paranoides o con problemas disociativos y trastornos de la personalidad para los cuales frecuentemente se pensaba que podría ser contraproducente (Gafner & Young 1998).

Si bien es cierto que en ocasiones la hipnosis se asocia a ciertos efectos o consecuencias molestas para algunas personas, como dolor de cabeza, pesadillas, embotamiento, etc., tales reactivas no se dan con mucha frecuencia e intensidad comparativamente hablando a cuando, por ejemplo, una persona asiste a una clase universitaria o realiza un examen (Capafons 1998).

Por norma general, tomar algunas precauciones, como desmitificar la hipnosis a la persona antes de someterla a una sesión, o bien darle un tiempo a la persona hipnotizada para que se despeje adecuadamente después de terminar una sesión, suele inhibir la aparición de tales secuelas casi por completo.

Como se ha indicado, la hipnosis puede presentar una cierta iatrogenia basada en las creencias irracionales que se mantienen sobre ella. Un ejemplo práctico sería creer que la hipnosis es una terapia en sí misma, y por tanto eficaz para todo y para todos, lo que puede conllevar que se eviten o se rechacen otros tratamientos médicos eficaces.

Lo cierto es que la hipnosis en si misma no es una terapia, sino que puede ser (y con frecuencia lo es) portadora de una terapia. Cuando esto sucede no se le denomina hipnosis sino hipnoterapia. La eficiencia o ineficiencia de la hipnoterapia depende naturalmente del tipo de terapia utilizada, por lo que existen varios tipos o modelos de hipnosis, algunos de eficiencia plena (lo más modernos), y otros sin eficiencia alguna (lo más antiguos).

Otro ejemplo práctico sería creer que la hipnosis posee la capacidad de recuperar recuerdos reprimidos o recuerdos muy tempranos (por ejemplo el período de estancia en el útero materno). Esta creencia puede generar (y de hecho genera siempre) la creación de falsos recuerdos (British Psychological Society 2001/2002).

La creación o proyección de estos recuerdos distorsionados o completamente falsos, resulta directamente proporcional a las creencias irracionales de la persona hipnotizada (Dinges, Whitehouse, Orne, Powell, Orne, & Erderlyi 1992, Scoboria, Mazzoni, Kirsch, & Milling 2001), siendo muy frecuentes sesiones de hipnosis regresiva o abreacción cuyo resultado referente al recuerdo evocado tienen relación plena con las creencias de la persona hipnotizada (Hilgard 1965; Kirsch, Silva, Carone, Johnston, & Simon, 1989, Nash, 1987, Rhue et al 1993).

Por ejemplo, una persona de fuertes convicciones religiosas fabulará recuerdos relacionado con ángeles y experiencias místicas en general, mientras que otra persona convencida de que ha recibido una visita de seres extraterrestres, fabulará recuerdos sobre su abducción y estancia en su nave espacial, incluso sobre implantes que los extraterrestres han realizado en su cuerpo (Loftus & Mazzoni 1999, Mazzoni & Loftus 1998, 1999; Mazzoni, Loftus, Seitz, & Lynn 1999, Mazzoni, Lombardo, Malvagia, & Loftus 1998).

Este tipo de falso recuerdo no tiene ninguna relevancia científica, dada la evidencia de su fabulación, sin embargo, otros falsos recuerdos relacionados con las relaciones interpersonales o familiares, y referentes a abusos sexuales o violencia de género, sí que han causado un gran perjuicio personal e incluso judicial, a quienes se han visto involucrados en el proceso, ya que el resultado más frecuente es la presunción de culpabilidad por parte del hipnotizado hacia la persona sobre la que ha proyectado el falso recuerdo, que en ocasiones es un familiar muy cercano, produciéndose como consecuencia una ruptura de la relación familiar, en ocasiones de forma definitiva (Mazzoni & Loftus 1998, Mazzoni et al 1998).

Un tercer ejemplo significativo sería creer que el hipnotizado no puede mentir (percibiendo la hipnosis como una máquina de la verdad), y por tanto la creencia irracional de que la hipnosis tiene la capacidad de generar hiper-amnesia y una mayor precisión del recuerdo evocado. A esto se suele añadir las preguntas tendenciosas que con frecuencia formula el hipnólogo o el investigador a la persona hipnotizada.

La investigación empírica realizada demuestra sin género de dudas que la hipnosis no tiene capacidad alguna de incrementar recuerdos evocados, ni mucho menos su precisión (Spanos, Gwynn, Comer, Baltruweit, & De Groh 1989, Spanos & McLean 1986), sin embargo, sí produce en la persona hipnotizada mayor confianza o auto-creencia en la veracidad del recuerdo, aunque resulte ser un falso recuerdo, como suele suceder en la práctica totalidad de casos.

Si el falso recuerdo tiene relación con vidas pasadas, abducciones extraterrestres y rituales satánicos (o similar), el índice de iatrogenia suele ser bajo, ya que la propia persona hipnotizada cognitivamente percibe estos recuerdos evocados como poco ajustados a la realidad (excepto en personas con trastornos de la personalidad y la conducta), pero si tienen relación con abusos sexuales en la infancia o violencia de género, la iatrogenia generada suele ser grave, y generalmente precipita trastornos de depresión, ansiedad y desarraigo con los supuestos culpables, que naturalmente culpabiliza en base a la hipnosis regresiva o de abreacción, sin considerar el falso recuerdo iatrogénico (Brown, Schefflin & Hammond 1998).

Por tanto, la evidencia indica que la hipnosis usada bajo las creencias irracionales mencionadas puede ser patógena o iatrogénica. A esto se debe añadir que no existe evidencia que señale la bondad terapéutica de la abreacción en busca de traumas tempranos, o recuerdos disociados o reprimidos para la extinción de un trastorno de la conducta, siendo esta práctica propia de personas poco ilustradas. Esta evidencia clínica llevó al Gobierno de España a catalogar la hipnosis regresiva o de abreacción como una pseudo-ciencia en 2019.

¿Qué ha dejado de utilizarse en hipnosis?

A continuación exponemos aquellos elementos que han dejado de utilizarse desde la perspectiva clínica, y por tanto su uso se corresponde únicamente a las creencias irracionales o al fraude común.

El estado alterado de consciencia

La conceptualización de la hipnosis como un estado alterado de la consciencia (Tat 1969, Tellegen & Atkinson 1974).

Este concepto se basaba en que la inducción hipnótica alteraba la conciencia del sujeto (hipnotizado), y que en dicho estado, sus defensas bajaban, produciéndose una mayor receptividad emocional que procuraba un mayor acceso sugestivo de forma inconsciente (Barber 1991; Nash 1991).

Este discurso y sus correspondientes líneas de investigación quedaron obsoletas y en el olvido, una vez quedó corroborado mediante la moderna tomografía computerizada que la hipnosis no suponía alteración, ni siquiera variación alguna de la consciencia, sino únicamente procesos de atención más estrecha o focalizada, que precipita un aprendizaje significativo más breve que sin la utilización de la hipnosis o procesos similares, como el mindfulness.

La principal responsable del abandono de este error conceptual sin duda es la doctora Hellen J. Crawford del instituto politécnico y la Universidad estatal de Virginia, considerada como una eminencia internacional en psico-neuro-biología, y que dedicó más de 10 años a investigar la hipnosis, publicando algunos de sus estudios de investigación que pronto alcanzarían relevancia internacional (Crawford 1990 – 2001, Crawford & Gruzelier 1992, Crawford, Kapelis & Harrison 1995, Crawford, Clarke & Kitner-Triolo 1996, Crawford, Corby & Kopell 1996).

La hipnosis regresiva o abreacción

La hipnosis regresiva o de abreacción, especialmente si esta se encuentra enfocada coercitivamente a provocar la fabulación de la memoria como la regresión a vidas pasadas, regresión al útero materno, revivición de abducciones extraterrestres o experiencias sexuales, donde la referencia al doctor Brian Weiss resulta inevitable, quedó definitivamente descartada del conocimiento científico, una vez aparecen los primeros estudios del neocotex.

Esta evidencia se halló buscando la resolución de las amnesias focalizadas que producen dificultades cognitivas y de aprendizaje, encuentra y resuelve por primera vez el término fabulación o confabulación, que públicamente pasó a ser conocido como el mecanismo de los «mentirosos honestos» con problemas para recordar su pasado, originando vívidos y detallados relatos de sucesos que afirman con total convicción haber tenido.

Se define como «síndrome de Korsakoff«, y ocurre igualmente a personas con lesiones del lóbulo frontal, o en las fases iniciales de recuperación quirúrgica de aneurismas en la arteria comunicante anterior, así como en hipnosis o prácticas similares como el mindfulness.

Baddeley y Wilson estudiaron el síndrome y cómo participa en la memoria autobiográfica, descubriendo que aquellos procedimientos que procuran un intento de recobrar información de difícil o imposible recuperación, conduce a la activación automática, de asociaciones entre conceptos no relacionados realmente, quedando establecido que los procesos coercitivos como la interrogación y la regresión con hipnosis, procuran en todos los casos esta reacción, aflorando el recuerdo falso o falsa memoria, que precipita un «síndrome de Korsakoff«, inducido por el terapeuta, como ya pasaba con el «síndrome de personalidad múltiple», y que pasó a definirse como «síndrome del falso recuerdo» o «False memory syndrome FMS«, como demostrarían los trabajos de Loftus y Pikrell.

¿Quienes utilizan la hipnosis?

La hipnosis se caracteriza por poseer un elevado número de supuestos profesionales sin formación alguna en el ámbito de la salud mental, dedicados únicamente al engaño y la estafa sistemática, por tanto no está de más identificarlos.

Los hipnoterapeutas

Se define como hipnoterapeuta aquella persona que no posee una titulación o acreditación legal para ejercer de forma legal con un servicio de atención psico-sanitaria.

Los hipnoterapeutas no se comprometen a deontología alguna, ni asumen reglamentos ni praxis en sus prácticas de hipnosis, por lo que no se encuentran afiliados a asociación o organización alguna.

Generalmente ejercen de forma ilegal sin cotizar sus impuestos al estado, y con mucha frecuencia utilizan nombres que no son reales para dificultar su localización.

Habitualmente utilizan procedimientos iatrogénicos o perjudiciales para la salud mental de las personas que atienden y su discurso carece de ilustración.

Los hipnólogos


Se definen como hipnólogos aquellas personas que poseen la ilustración necesaria, en grado suficiente, para ejercer un servicio a atención e intervención con técnicas de hipnosis.

Los hipnólogos poseen una titulación corroborada y oficial, que puede ser posgrado de la psicología, la psiquiatría u otras áreas psico-sanitarias.

Generalmente los hipnólogos atienden a una deontología y praxis, (aunque no siempre), puesto que en la mayoría de países su uso se encuentra ya regulado como prevención hacia el intrusismo por parte de personas que utilizan la hipnosis como un método de estafa y charlatanería con ánimo de engaño. Cada vez son menos los países que no exigen una titulación sanitaria para el ejercicio de la hipnosis.

Preguntas frecuentes sobre la hipnosis

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  • S.J. Lynn & J. W. Rhue. Theories of hypnosis: Current models and perspectives (pp. 362-396) Guilford Press (1991).
  • Wagstaff G.F. The semantics and physiology of hypnosis as an altered state: Towards a definition of hypnosis. Contemporary Hypnosis 15 149-165 (1998).
  • Wickless C., & Kirsch I. The effects of verbal and experiential expectancy manipulations on hypnotic susceptibility. Journal of Personality and Social Psychology 57 762-768 (1989).
  • Lynn S.J., Green, J.P., Jacquith, L. & Gasior D. Hypnosis and performance standards. International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis 51 51-65 (2003).
  • Lynn S.J., Nash, M.R., Rhue, J.W., Frauman, D.C., & Sweeney, C.A. Nonvolition, expectancies, and hypnotic rapport. Journal of Abnormal Psychology 93 295303 (1984).
  • Lynn S.J., & Rhue J.W. Theories of hypnosis: Current models and perspectives. New York: Guilford Press (1991).
  • Lynn, S.J., Rhue, J.W., & Weekes, J. R. Hypnotic involuntariness: A social cognitive analysis. Psychological Review 97 169-184 (1990).
  • Lynn S.J., & Sivec, H. The hypnotizable subject as creative problem solving agent en E. Fromm & M. Nash (Eds.), Contemporary perspectives in hypnosis research (pp. 292-333) Guilford Press (l992).
  • Lynn S.J., Snodgrass, M.J., & Rhue, J. W., Nash, M.R., & Frauman, D.C. Attributions, involuntariness, and hypnotic rapport. American Journal of Clinical Hypnosis 30 36-4 (l987).
  • Lynn S.J., Weekes, J., Brentar, J., Neufeld, V., Zivney, O., & Weiss, F. Interpersonal climate and hypnotizability level: Effects on hypnotic performance, rapport, and archaic involvement. Journal of Personality and Social Psychology 60 739-743 (1991).
  • Nash M.R. What if anything is regressed about hypnotic age regresssion? A review of the empirical literature. Psychological Bulletin 102 42-52 (1987).
  • Patterson D.R., & Jensen, M.P. Hypnosis and clinical pain. Psychological Bulletin 129 495-521 (2003).
  • Piccione C., Hilgard, E.R., & Zimbardo, P.G. On the degree of stability of measured hypnotizability over a 25-year period. Journal of Personality and Social Psychology 56 289-95 (1989).
  • Rhue, J. W., Lynn, S.L., & Kirsch, I. Handbook of clinical hypnosis. American Psychological Association (1993).
  • Sarbin T.R. Contributions to role-taking theory: I. Hypnotic behavior. Psychological Review 57 225- 270 (1950).
  • Sarbin T.R. Hypnosis as conversation: Believed in imaginings revisited. Contemporary Hypnosis 14 203-215 (1997).
  • Alladin A. Cognitive Hypnotherapy. Division 30 of the American Psychological Association (1999).

Hippolyte Bernheim


Hippolyte Bernheim comienza a trabajar como residente en el hospital de su ciudad, hasta que Alsacia fue anexada a Alemania tras la guerra franco-alemana en 1871, momento en el cual renuncia a su plaza y se incorpora como docente a la Universidad de Nancy, gracias al decreto de transferencia que le ofrecía una compensación migratoria, consiguiendo la plaza de profesor adjunto que inaugura con su conferencia de apertura en 1873, para finalmente ser nombrado profesor titular de medicina interna en 1879.

Bernheim estaba especializado en el síndrome de Bouillaud y no tenía contacto ni interés alguno en la salud mental ni las psicoterapias, publicando en esta época el libro «Leçons de clinique médicale», sin embargo en 1880 comienza a padecer una dolorosa ciática cada vez más aguda que no remite al tratamiento, por lo que le intenta varias opciones. Oye hablar de un médico cercano a Pont Saint Vincent, que utiliza la hipnosis con buenos resultados

Bernheim escéptico, no piensa que sea el tratamiento adecuado, pero dado que se trata de un compañero de la Universidad de Estrasburgo, decide visitarlo de todas formas. De esta forma, Hippolyte Bernheim aparece en el consultorio de Ambroise Auguste Liébeault que le recibe de buen grado como colega y antiguo conocido. Con el tratamiento de Liébeault, Bernheim percibe una disminución evidente de la inflamación y carencia absoluta de dolor desde el principio, cosa que la farmacología no había logrado, por lo que se despierta su interés por la hipnosis.

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Los inicios de Hippolyte Bernheim en la hipnosis

Liébeault siempre amable y condescendiente le revela sus fuentes, hablándole del Abate Faria, y las posteriores teorías de Elliotson y Braid, sugiriéndole las mismas lecturas que a él mismo le habían servido de referencia. Esta actitud hace que rápidamente surja un amistad entre ambos, y Bernheim mantiene un estrecho contacto mientras se ilustra en la materia mediante la biblioteca de la universidad, proceso en el cual conoce a Beaunis y a un jurista, de nombre Liégeois que también se interesan por la hipnosis.

Bernheim comienza a aplicar sus nuevos conocimientos, pero dado su origen estrictamente clínico, muestra desde el principio disconformidades con las teorías de Faria y Elliotson, mostrándose más partidario de Braid, lo que discute larga y profundamente con Liébeault en placenteras tardes de debate médico. En 1882 constituyen la escuela de Nancy compuesta originalmente por cuatro miembros (Ambroise Auguste LiébeaultHippolyte Bernheim, Henri Beaunis y Jules Liégeois) y comienzan a publicar artículos en la «Revista médica del este sobre el estado hipnótico» que naturalmente llega a la todopoderosa Universidad de la Salpêtrière en París.

De los cuatro ancestrales miembros, Beaunis lidera la separación de la filosofía con la psicología, y crea con Alfred Binet, en 1894, la revista L’Année psychologique. Liégeois, como jurista de formación, lidera el campo judicial en lo referente a crímenes y delitos cometidos con hipnosis, asumiendo la defensa de criminales víctimas de la hipnosis en los tribunales, y a quien se atribuye la paternidad de la hipnosis forense. 

Hippolyte Bernheim que lidera la nueva corriente ideológica en la hipnosis, y que se convierte en la piedra filosofal de la escuela de Nancy, consistente en el concepto de que la sugestión y la sugestionabilidad son los elementos fundamentales de la hipnosis, y que consecuentemente los resultados obtenidos mediante hipnosis también podrían alcanzarse mediante una sugestión (Weitzenhoffer 1867). Y finalmente Liébeault que prácticamente no opina.

Las teorías de Bernheim entran en confrontación directa con Charcot y su escuela de la Salpêtrière que insulta con frecuencia a los miembros de la escuela de Nancy, especialmente a Liébeault, a quien llama «medicucho de pueblo«, ya que su ideología o concepto de la hipnosis la situaba únicamente como un procedimiento para provocar fenómenos histéricos y que servía como instrumento para entender la propia histeria (único asunto que interesaba a Charcot), sin considerar la teoría de que Charcot sólo consideraba a los histéricos como hipnotizables (ideología posiblemente influenciada por Charles Richet) .

Por el contrario Bernheim consideraba a todo el mundo más o menos hipnotizable, y hacía gala de sus más de 10.000 casos resueltos, de los cuales la práctica totalidad había sido hipnotizados.

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Entró también en una cierta confrontación con Liébeault que consideraba a soldados, obreros y campesinos como los más apropiados para la hipnosis). Bernheim contra-atacó a Charcot durante más de 10 años hasta su última batalla en la ponencia al I Congreso internacional de hipnosis experimental y terapéutica en 1889, que se considera el último enfrentamiento, aunque otros historiadores entienden que la polémica trascendió hasta la muerte de Charcot.

De la escuela de Nancy salen ilustres difusores de la hipnosis como Albert Moll en Alemania, Boris Sidis en Estados Unidos, Auguste Forel en Suiza, Émile Coué y Dumont Pallier en Francia (entre otros), y naturalmente la famosa consultoría de Sigmund Freud que utiliza ambas teorías hasta elaborar posteriormente su teoría psicoanalítica.

La importancia de Hippolyte Bernheim

Hippolyte Bernheim es el auténtico ideólogo de la escuela de Nancy y quien establece que la sugestión y la sugestionabilidad como las bases de toda psicoterapia aplicada con hipnosis, o sin ella, ya que defendía que mediante la sugestión podría lograrse exactamente la misma meta. Esta teoría, naturalmente contraria a la de Charcot, que hoy sabemos equivocada, es la que marcaría el devenir de la futura hipnosis clínica inspirando a Hull.

También inspira a WeitzenhofferHilgard a demostrar de forma empírica esa susceptibilidad sugestiva o hipnótica, que finalmente se definiría en forma de escalas. Bernheim también inspirará los primeros movimientos en la confrontación profesional, al defender vivamente que los psicólogos suponen la única opción posible para la hipnosis, ya que pueden extinguir cualquier trastorno con hipnosis o sin ella.

En cualquier caso Hippolyte Bernheim supone el comienzo de la orientación clínica de la hipnosis y el abandono definitivo del hipnotismo que aún conservaba ciertas connotaciones mesméricas. Su relevancia e influencia es posiblemente una de las más importantes conocidas en la historia de la hipnosis.

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Preguntas frecuentes sobre Hippolyte Bernheim

Otros temas de hipnosis que podrían interesarte

Referencias

  • Bouchara C., Mazet P., Cohen D. Jean Martin Charcot Did he anticipate Freud’s first typology? American Journal of Psychiatry 2 167-178 (2010).
  • Gauld A. A history of hypnotism 1 36 67 University of Cambridge Press (1992).
  • Vigouroux R. Métalloscopie, métallothérapie, esthésiogènes. Archives deNeurologie 2 92-119 (1881).
  • Danzinger K. Constructing the subject. Historical origins of psychological research. Cambridge University Press 15 128-205 (1990).

Ambroise Auguste Liébeault


Ambroise Auguste Liébeault nace en en Favières, un pequeño pueblo de la región francesa de Lorena, el 16 de septiembre de 1823. Hijo de un terrateniente dedicado a la agricultura (Jean Nicolas Liébeault), con cierta capacidad económica, envía a sus cinco hijos a la universidad, pero sólo Ambroise Auguste Liébeault acaba sus estudios de medicina en la Universidad de Estrasburgo, tras pasar por el seminario, puesto que su padre fallece cuando tiene la temprana edad de 10 años.

Liébeault entra en contacto con el magnetismo animal mesmérico tras leer un libro del Abate Faria en la biblioteca de la universidad, y desde el principio se interesa por la disciplina.

Una vez se instala como médico en el pequeño pueblo de Pont Saint Vincent, cerca de la ciudad de Nancy, decide experimentar con el magnetismo animal que siempre le había interesado.

Durante la primera época, sus pacientes rurales se negaban a recibir tratamiento mesmérico, por lo que Ambroise Auguste Liébeault decide que sus pacientes pueden elegir entre que les trate gratuitamente de esta forma, o con la medicina convencional percibiendo sus honorarios.

Naturalmente la mayoría eligieron el tratamiento mesmérico. Sus atenciones van logrado discretos éxitos.

Liébeault, más motivado, sigue ilustrándose con lo que a continuación lee las obras de John Elliotson. La influencia de ambas lecturas hará que Liébeault deje de utilizar la expresión de mesmerismo para referirse a ella como hipnosis.

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La escuela de Nancy

Lentamente la práctica médica de Liébeault se van propagando, y comienza a recibir pacientes incluso de la cercana ciudad de Nancy, lo que le anima a escribir sus primeras experiencias en 1866, publicando el libro «Du Sommeil et Des Etats Analogues«, no demasiado bien redactado, y prácticamente sin ventas.

Como buen alumno del Abate Faria, y reforzado por John Elliotson, utilizaba el procedimiento de fijación de la mirada para inducir la hipnosis, y aunque aún lo sabe, será junto con James Braid y James Esdaile, el cuarto médico relevante que utiliza esta práctica, lo que producirá que su uso se extienda hasta la hipnosis directa o conductista a mediados del siglo XX.

Su fama sigue aumentando, por lo que toma la decisión de abandonar la medicina ortodoxa, comenzando a tratar a sus pacientes únicamente con hipnosis, mientras documenta cualquier éxito o fracaso con sumo cuidado.

Liébeault escribe en 1866 su lealtad tanto a la corriente psicológica francesa de principios del siglo XIX (vinculada al magnetismo animal) de Bertrand y Noizet, como a la corriente hipnótica de FariaElliotson y Braid (aunque también cita a Durand de Gros) reuniéndolos a todos en un resumen que quiere escribir, para lo que se toma un año sabático (de 2 años desde 1864 a 1866), donde desarrolla su teoría sobre la hipnosis y el tratamiento hipnótico, que publica por primera vez en 1866.

En el libro describe su práctica, y los diversos estados de la hipnosis que observa, con alguna especulación sobre los mecanismos por los cuales la hipnosis afecta a los procesos de curación. Titula el libro como «Sueño inducido y Estados análogos considerados principalmente desde el punto de vista de la acción de la mente sobre el cuerpo» del que vende una sola copia que él mismo compra. Un buen día, recibe la visita de un compañero de estudios de la universidad, Hippolyte Bernheim, angustiado por una aguda y dolorosa ciática que no respondía al tratamiento. 

Liébeault le recibe de buen grado, y le aplica hipnosis para el dolor y la inflamación. Bernheim nota un alivio sintomático importante desde el primer momento, e inicia una inquebrantable amistad con Liébeault, creando juntos la escuela de Nancy de la que salieron destacados discípulos como Albert Moll, Boris Sidis, Auguste ForelÉmile Coué, Dumont Pallier (entre otros) y consultores tan ilustres como Sigmund Freud.

Ambos concordaron que una de las claves fundamentales de la hipnosis consistía en la sugestión, cuya eficiencia en los mecanismos psicogénicos predisponentes, (parte hereditarios y parte adquiridos), les conducía a caer en estados de «inercia mental«, de donde se deduce su prevención mediante una especie de higiene mental destinada a conseguir la fortaleza frente a las sugestiones propias y las ajenas, afirmación que les traerá una eterna confrontación con Charcot y su escuela de la Salpêtrière, que probablemente por influencia de Charles Richet, comienza a utilizar la hipnosis como una forma de provocar fenómenos histéricos.

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Charcot veía con desprecio a Liébeault al que siempre se refería como «…ese medicucho de pueblo«. Este enfrentamiento permanente servirá de antesala a una etapa en la explicación clínica de la hipnosis, y la psicoterapéutica empleada el tratamiento. Podría deducirse que Ambroise Auguste Liébeault actúa como el padre y artífice de la escuela de Nancy, sin embargo, en realidad no es así, Liébeault basaba toda su teoría en las que había leído : «Hice uso del método más empleado para producir el sueño artificial, el de Dupotet y Lafontaine. En este procedimiento clásico encontré inconvenientes, por lo que pasé a ensayar el de Braid al que añadí la sugestión del sueño, ya utilizada por el abate Faria. A partir de esta reforma capital en mi manera de hipnotizar, mis pacientes se durmieron tranquilamente y con mucha más rapidez.” (Liébeault 290-293 1891).

Sin embargo Bernheim tenía una concepción basada únicamente en la sugestión y la sugestionabilidad como los elementos fundamentales de la hipnosis (Weitzenhoffer 1867) que son las piedras angulares de la escuela de Nancy: «La sugestión, es decir, la penetración de la idea del fenómeno en el cerebro del sujeto por la palabra, el gesto, la vista, o la imitación, me parece que es la clave de todos los hechos hipnóticos que he observado. Sin la sugestión no entiendo que seamos capaces de producirlos.» (Bernheim 1886, 189). Este concepto más adelante ocasionará casi una obsesión por la medición de este parámetro específico mediante escalas.

La influencia de Ambroise Auguste Liébeault

Muy a menudo fuentes de una apreciable ilustración, citan a Ambroise Auguste Liébeault como personaje de elevada relevancia en la historia de la hipnosis, como artífice de la escuela de Nancy, que daría lugar a una nueva etapa de la investigación clínica, una vez que ya parecía claro que las ideas de Charcot y la escuela de la Salpêtrière no sólo no estaban acertadas, sino que distaban mucho de la realidad.

Sin embargo, realmente es Hippolyte Bernheim quien establece los postulados que especifica en su ponencia al primer Congreso internacional de hipnosis experimental y terapéutica (París 1889) y que supone el último gran enfrentamiento con Charcot y sus satélites, en un contexto donde la psicología de la época sufría grandes confusiones.

Por tanto, y en honor a la mas estricta justicia, tanto Liébeault como Charcot deben ser considerados como personajes de consolidación de la hipnosis en Francia, pero no mucho mas. Uno como simple imitador continuista, y otro como teórico errado, siendo las teorías de Bernheim las verdaderamente relevantes en la arquitectura posterior de la hipnosis, sin embargo, la caprichosa historia cita con mayor frecuencia y relevancia a los anteriores, cuando no debería ser así.

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Preguntas frecuentes sobre Ambroise Auguste Liébeault

Otros temas de hipnosis que podrían interesarte

Referencias

  • Sánchez M. Hipnosis y sus fundamentos fisiológicos e investigativos (Tesis doctoral). Facultad de Ciencias Médicas Celia Sánchez Manduley. Departamento de Fisiología (2011).
  • Montgomery G.H., Schnur J.B., Julie B. Eficacia y aplicación de la hipnosis clínica. Papeles del Psicólogo 11 -12 pp. 89-97 (2011).
  • Valero C., Castel A., Capafons A., Sala J., Espejo B., Cardeña E.. Hypnotic treatment synergizes the psychological treatment of fibromyalgia: A pilot study. American Journal of Clinical Hipnosis 50 311-21 (2008).
  • Kirsch I. Hypnotic enhancement of cognitive-behavioral weight loss treatments—another meta-reanalysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology 64 517-519 (1996).
  • Kirsch I., & Lynn S. J. The altered state of hypnosis: Changes in the theoretical Landscape. American Psychologist Association 50 846-858 (1995).
  • Kirsch I., Montgomery G., & Sapirstein G. Hypnosis as an adjunct to cognitive-behavioral psychotherapy: A meta-analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology 63 214-220 (1995).
  • Montgomery G. H., DuHamel K. N., & Redd W. H. A meta-analysis of hypnotically induced analgesia: How effective is hypnosis?. International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis 48 138-153 (2000).
  • Wood G. J., Bughi S., Morrison J., Tanavoli S. & Zadeh, H.H. Hypnosis, differential expression of cytokines by T-cell subsets, and the hypothalamo-pituitary-adrenal axis. American Journal of Clinical Hypnosis 45 179-196 (2003).
  • Rainville P., Hofbauer R.K., Bushnell M.C., Duncan G.H., & Price D.D. Hypnosis modulates activity in brain structures involved in the regulation of consciousness. Journal of Cognitive Neuroscience 14 887-901 (2002).

Michael Yapko nos habla de hipnosis


Michael Yapko es posiblemente el autor de bibliografía específica sobre hipnosis y depresión más conocido.

Alcanzó su cenit de popularidad al convertirse en el psicólogo que escribió la definición de hipnosis para la Enciclopedia Británica. Autor de 115 libros con obras que llegaron a alcanzar renombre mundial, y traducidas a multitud de idiomas, como Essentials of Hypnosis, una obra considerada ya como clásica, publicada por Brunner-Mazel y traducida al francés, alemán, polaco, ruso, italiano, español y japonés.

Escritor habitual del American Journal of Clinical Hypnosis, se ha caracterizado especialmente por el tratamiento de la depresión con hipnosis.

La historia de Michael Yapko

Michael Yapko es psicólogo sanitario por la Universidad de Michigan y terapeuta de pareja especialista en trastornos depresivos por la Universidad de San Diego.

Docente internacional en hipnosis y enfoques estratégicos de la psicoterapia, a partir de enero de 2014 realiza talleres en más de 30 países, de los cinco continentes y en 39 estados de los Estados Unidos, siendo uno de conferenciantes internacionalmente más reconocido en estas temáticas.

Fue director del Instituto Milton Erickson de San Diego y miembro asesor permanente de la junta de directores de la American Journal of Clinical Hypnosis.

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de orientación profesional realizado por la Sociedad de Hipnosis Profesional e impartido de forma ininterrumpida durante los últimos 28 años, ahora disponible en la plataforma de Mente y cuerpo.

También fue miembro del consejo internacional de consultores editoriales del Journal of Clinical and Experimental Hipnosis y columnista habitual del Blues Buster Newsletter perteneciente a Psychology Today, editor autorizado del Milton H. Erickson Foundation Newsletter y miembro permanente del consejo editorial de Monografías Ericksonianas. Algunos de sus frecuentes artículos, publicados en revistas del sector internacionalmente conocidas, marcaron un época y alcanzaron popularidad universal como:

  • El Espíritu de la hipnosis: Hacer la hipnosis Vs. ser hipnótico. Publicado por el American Journal of Clinical Hypnosis en enero de 2014.
  • Edición especial sobre hipnosis y depresión: La hipnosis en el tratamiento de la depresión. Enfoque del fomento de habilidades en la administración de la terapia. Publicado por el International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis en Abril de 2010.
  • Catalizador del aprendizaje experiencial a través de la hipnosis: Tratamiento para la depresión. Las acciones son más potentes que estados de ánimo. Publicado por la International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis en Abril de 2010.
  • La aplicación de la hipnosis clínica en el tratamiento de la depresión. publicado en Frontiers in Neuroscience en Septiembre de 2009.
  • Hipnosis: El experto habla. Publicado en Complementary and Alternative Medicine en Marzo de 2009.
  • La utilización de la hipnosis en la re-estructuración de la rumiación. Depresión relacionada con el insomnio. Publicado por el Psychological Hypnosis. Bulletin of APA Division 30 en el año 2008

Les ofrecemos el seminario sobre hipnosis clínica perteneciente a una serie monográfica de 12 seminarios sobre impartidos por el ilustre Dr. Michael Yapko en su segunda temporada de seminarios online, con el premio “Lifetime Achievement” por contribuciones excepcionales al campo de la psicoterapia, por la Sociedad de Hipnosis Clínica y Experimental y el premio “Arthur Shapiro Award“, además del premio “Milton H. Erickson” a la excelencia científica en la redacción del American Journal of Clinical Hipnosis.

Seminario de hipnosis clínica de Michael Yapko

¿Quien es el autor de este seminario sobre hipnosis clínica?. Para los neófitos en hipnosis clínica, debemos decir que su máxima popularidad la obtuvo cuando escribió de su puño y letra la definición de hipnosis para la Enciclopedia Británica, pero Michael Yapko es uno de los autores más prolijos en bibliografía específica sobre hipnosis clínica, con mayor popularidad.

Es autor de 115 libros que ha publicado hasta 2015, y algunas de estas obras llegaron a alcanzar fama y renombre internacional, traduciéndose a multitud de idiomas.

Michael Yapko es también un escritor habitual en las publicaciones del American Journal of Clinical Hypnosis, y se ha especializado en el tratamiento de la depresión mediante hipnosis clínica.


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Su obra más destacada y conocida en este sentido «Hipnosis y tratamiento de depresiones: Estrategias para el cambio«, aunque ni mucho menos la única. Un buen ejemplo de ello sería «Essentials of Hypnosis«, una obra considerada ya como un clásico, y publicada en Nueva York por Brunner-Mazel en 1995. Ha sido traducida al español, francés, japonés, ruso, alemán, polaco y italiano.

Por tanto es un seminario sobre hipnosis clínica digno de seguir. No resulta nada fácil realizar una selección de las obras más destacadas del autor de seminario sobre hipnosis clínica, habida cuenta que la mayoría de ellas son «best seller«, pero en un intento por resumir diríamos que:

  • Tratado sobre Hipnosis Clínica (2003).
  • Hand Me Down Blues: How to Stop Depression From Spreading in Families (1999).
  • Depression is Contagious: How the Most Common Mood Disorder is Spreading Around the World and How to Stop It (2009).
  • Hypnotic and Strategic Interventions: Principles and Practice (1986).
  • Brief Therapy Approaches to Treating Anxiety and Depression (1989).
  • Free Yourself From Depression (1992).
  • Suggestions of Abuse: True and False Memories of Childhood Sexual Trauma (1994).

Son obras de popularidad excepcional. Muchos de sus artículos, que han sido publicados en las mas conocidas revistas de hipnosis y psicología clínicas, alcanzaron una relevancia universal. Buen ejemplo de ello sería «El Espíritu de la hipnosis: Hacer la hipnosis Vs. ser hipnótico» publicado por el American Journal of Clinical Hypnosis en enero de 2014, o bien, «Edición especial sobre hipnosis y depresión: La hipnosis en el tratamiento de la depresión. Enfoque del fomento de habilidades en la administración de la terapia«, obras que caracterizan claramente a Michael Yapko y que ha publicado en el International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis en Abril de 2010, o igualmente «Catalizador del Aprendizaje Experiencial a través de la Hipnosis: Tratamiento para la depresión. Las acciones son más potentes que estados de ánimo» publicado por la International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis en Abril de 2010, sólo por citar algunos.

Tampoco podemos dejar de citar «La aplicación de la hipnosis clínica en el tratamiento de la depresión» publicado en Frontiers in «Neuroscience» en Septiembre de 2009, así como, «La utilización de la hipnosis en la re-estructuración de la rumiación. Depresión relacionada con el insomnio» publicado por el «Psychological Hypnosis. Bulletin» de la APA en su division 30 durante 2008, o igualmente «Hipnosis: El experto habla» publicado por Complementary and Alternative Medicine en Marzo de 2009.

Michael Yapko es psicólogo sanitario por la Universidad de Michigan, especialista en trastornos depresivos por la Universidad de San Diego, docente internacionalmente conocido en hipnosis clínica.

Fue director del «Instituto Milton Erickson» de San Diego y miembro asesor de la junta de directores de la «American Journal of Clinical Hypnosis«. Igualmente ejerció como miembro del consejo international de consultores editoriales del Journal of Clinical and Experimental Hipnosis, y es columnista habitual del Blues Buster Newsletter en Psychology Today. Naturalmente fue un editor autorizado del «Milton H. Erickson Foundation Newsletter» e igualmente miembro del consejo editorial de «monografías ericksonianas«.

Asociaciones a las que está vinculado Michael Yapko

  • Miembro de la American Psychological Association.
  • Miembro de la American Society of Clinical Hypnosis.
  • Miembro de la American Association for Marital and Family Therapy.
  • Miembro de la International Society of Hypnosis.
  • Miembro de la European Society of Hypnosis.

Libros más vendidos de Michael Yapko

  • Introducción a la práctica de la hipnosis clínica.
  • Mindfulness e hipnosis: El poder de la sugestión para transformar la experiencia.
  • La hipnosis y tratamiento de la depresión: Aplicaciones en la práctica clínica.
  • La depresión y su tratamiento con hipnosis: Integración al enfoque cognitivo-conductual y estratégico.
  • Fundamentos de la hipnosis.
  • Hipnosis y tratamiento de depresiones: Estrategias para el cambio.
  • Enfoques y terapia breve para la ansiedad y el tratamiento de la depresión.
  • Principios de la hipnosis y práctica estratégica de las intervenciones.
  • La aplicación de la hipnosis clínica en los tratamientos.
  • Hipnosis y depresión.
  • El poder de la metáfora para adolescentes deprimidos y suicidas.
  • Manual de hipnosis clínica.
  • Las ventajas de la aplicación de la hipnosis en el tratamiento de la depresión.
  • La hipnosis y el sueño.
  • Introducción a la hipnosis clínica y experimental.
  • Introducción a la hipnosis y la sugestionabilidad.
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Preguntas frecuentes sobre Michael D. Yapko

Más temas de hipnosis que podrían interesarte

Referencias

  • Michael Yapko. Psychological Hypnosis Bulletin – Division 30. American Psychological Association.
  • Gary R., Arreed F., James R., Spiegel D. Advancing Research and Practice: The Revised APA Division 30 Definition of Hypnosis. International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis 63 1-9 (2015).
  • Lynn S., Kirsch I. Teorías de hipnosis. Papeles del psicólogo (2005).

Clásicos de la hipnosis


Conocer a los clásicos de la hipnosis no sólo supone entender los orígenes de esta disciplina, sino también su evolución a lo largo del tiempo desde sus orígenes acientíficos del mesmerismo hasta su última etapa empírica y de corroboración bajo el auspicio del conocimiento científico de la hipnosis clínica. Mente y Cuerpo les ofrece los clásicos de la hipnosis más relevantes que han dejado huella indeleble en el tiempo.

¿Quiénes son los clásicos de la hipnosis?

Los clásicos de la hipnosis son aquellos profesionales míticos de la salud mental en el ámbito de la medicina (psiquiatría) o de la psicología (clínica), que han dejado su impronta en la evolución de aquellas técnicas psico-terapéuticas que utilizan o han utilizado la hipnosis como técnica de inoculación de una terapia.

Son clásicos de la hipnosis de notable ilustración en la salud mental, cada una de ellas según el conocimiento científico disponible en su época, que aportaron innovación en los protocolos de intervención clínica, o bien expandieron los horizontes del conocimiento desde sus teorías auspicidas por la investigación académica o la práctica clínica. Según su época de influencia su aportación está más o menos alejada del conocimiento científico actual.

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Armand Marie Jacques de Chastenet – Marqués de Puységur

Armand Marie Jacques de Chastenet, Marqués de Puységur, es discípulo directo de Mesmer y establece la teoría de conceder una mayor importancia a la voluntad del terapeuta sobre el enfermo, en lugar de a sus convulsiones, como lo hacía su maestro. Su trabajo se centró en un estado peculiar del sueño que llamó «sonambulismo«. Esta teoría se unió a la de Jean Philipe Deleuze (1753-1835) que entendía el magnetismo como un vínculo entre magnetizador y magnetizado, logrando que la medicina aceptarse por un período breve el empirismo del magnetismo animal.

José Custodio de Faria – Abate Faria

El abate José Custódio de Faria sostenía con gran firmeza que el «sueño lúcido» nombre por el cual se conocía a la hipnosis en la época era algo totalmente natural rechazando así las interpretaciones sobrenaturales del momento. De esta forma el abate Faria anunciaba por primera vez que la hipnosis era un fenómeno subjetivo y no el resultado de un fluido magnético del que por entonces eran partidarios. Sus hipótesis fueron rechazadas entre risas y burlas de sus contemporáneos, siendo rechazado por la comunidad mesmeriana y también por la medicina oficial.

John Elliotson

John Elliotson nace el 29 de octubre de 1791 en Southwark , Londres , Inglaterra y muere el 29 de julio de 1868 en Londres. Después de estudiar medicina en la Universidad de Edimburgo, y Cambridge, trabaja como residente en varios hospitales de Londres. En 1834 se convirte en médico del University College. Elliotson enseñó en la Universidad de Londres y fue uno de los primeros médicos ingleses que usó la hipnosis como anestésico fundando en 1849 el hospital mesmérico. También fue pionero en el uso del estetoscopio.

James Braid

James Braid nace el 19 de junio de 1795 en Portmoak, Escocia y cursa sus estudios de medicina y cirugía en la universidad de Edimburgo. Trabaja en escocia por un breve período de tiempo, para trasladarse a Manchester en 1841, donde comienza a trabajar en una compañía minera como cirujano en oftalmología. Su interés por la hipnosis comienza tras una exhibición de Charles de Lafontaine, y comienza a considerarla un método poco fiable, queriendo corroborarlo por si mismo. Braid concluye que es el propio paciente quien propicia el «sueño hipnótico» sin influencia magnética alguna.

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James Esdaile

James Esdaile nace en Escocia el 6 de febrero de 1808. Pupilo directo de John Ellioston aprende hipnosis, siendo contratado por la Academia Británica del Este de India y trasladándose a Calcuta en 1840, donde pasa la mayor parte de su vida. El Dr. James Esdaile hizo su primera operación a un paciente con analgesia hipnótica o hipnoanalgesia el 4 de abril de 1845 en el hospital de Hooghly (Kolkata) llegando a realizar 19 amputaciones y 300 cirugías mayores en Calcuta, usando siempre la analgesia hipnótica como único anestésico.

Ambroise Liebeault

Ambroise Auguste Liébeault fue el fundador de la Escuela de Nancy. Duodécimo vástago de una familia de campesinos loreneses, descubrió la hipnosis gracias a un informe de Henri-Marie Husson (1772-1853) mientras estudiaba medicina en 1848 y se interesó por el método aunque era condenado por la profesión médica en Europa. Destinado como médico de familia en Pont-Saint-Vincent, cerca de Nancy, daba a sus pacientes la opción entre tratarles con medicina remunerado normalmente la visita, o tratarles gratuitamente con hipnosis, por lo que la mayoría de sus pacientes elegían la hipnosis.

Hippolyte Bernheim

Hippolyte Bernheim nace el 17 Abril de 1840 y muere el 2 Febrero de 1919. Renuncia a su posición hospitalaria en Estrasburgo cuando Alsacia fue anexada a Alemania en 1871, incorporándose a la Universidad de Nancy, donde fue designado como profesor titular de medicina interna en 1879. Tres años más tarde se inicia en la hipnosis a través de Auguste Liébeault, dándole un contenido más científico. El Dr. Bernheim sólo atendía pacientes capaces de entrar en hipnosis (soldados, obreros y campesinos), con los cuales, según indica Henri F. Ellenberger, obtenía mejores resultados.

Émile Coué

Émile Coué fue pupilo directo de Liébault en la escuela de Nancy. Funda en 1913 la «Sociedad de psicología aplicada de Lorraine» y se hace popular gracias a su método de autosugestión que trasforma en un libro. Coué modifica la teoría de Abbé Faria proponiendo que la sugestión debía alimentarse repitiendo palabras o imágenes para condicionar la mente. Una vez hecho esto, la mente condicionada sería capaz de producir el comando auto-generado cuando la situación lo requisiera. Las leyes de Coué englobadas en su método se hicieron muy populares.

Jean Martin Charcot

Jean Martin Charcot nace el 29 de noviembre de 1825 en París y muere el 16 de agosto de 1893. Fue miembro de la Academia de ciencias de Francia y la Real academia de las ciencias de Suecia. Uno de los más destacados neurólogos de Francia, fue también profesor de anatomía patológica y titular de la cátedra de enfermedades del sistema nervioso. Fundó junto a Guillaume Duchenne la neurología moderna y la histórica escuela de hipnosis de la Salpêtrière en París, antagónica de la escuela de Nancy de Liébeault.

Pierre Janet

Pierre Janet pupilo y sucesor de Charcot quien creó para él un laboratorio de psicología experimental en la Salpêtrière, nació el 30 de mayo de 1859 en París y con muchas dificultades tras la muerte de Charcot, abandona el laboratorio en 1897 por la cátedra de psicología experimental de la Sorbona. Murió el 27 de febrero de 1947 habiendo dedicado su vida a la investigación y la docencia. Janet elaboró la teoría del automatismo psicológico, para explicar los comportamientos amnésicos que observaban en el desdoblamiento de la personalidad de los histéricos.

Josef Breuer

Josef Breuer nace el 15 de enero de 1842 en Viena, graduándose como médico, fisiólogo y psicólogo, es el indiscutible ideólogo y creador de la catarsis mediante hipnosis como método para el tratamiento de la histeria, en su convencimiento de que todo trastorno poseía un origen traumático. Actúa como figura paterna de Sigmund Freud sobre el que ejerce una gran influencia, siguiendo durante un período de tiempo breve sus pasos en la abreacción. Atienden juntos el célebre e histórico caso de Anna O, antes de que se establecieran serias discrepancias entre ellos.

Sigmund Freud

Sigmund Freud estudió hipnosis con Charcot (al que profesaba un gran respeto) y Bernheim en total secreto puesto representaban escuelas enfrentadas (Salpêtrière y Nancy). Posteriormente, utilizó la hipnosis con el método catártico heredado de Breuer durante los primeros diez años de su actividad profesional, desde 1886 hasta 1896. En ese período Freud se apercibe de que la catarsis no funciona como esperaba y cree también que la amnesia que se inducía en cada sesión disminuía los efectos de la terapia de abreacción por lo que abandona la hipnosis por el psicoanálisis.

Santiago Ramón y Cajal

Santiago Ramón y Cajal se interesa por la hipnosis en plena confrontación entre las escuelas de la Salpêtrière con Charcot y Nancy con Bernheim y Liébault, decantándose por esta última. Es el introductor de la hipnosis en España, desde su consultorio en Valencia, convirtiendo esta ciudad como la cuna de la hipnosis en nuestro país, a pesar de confesarse decepcionado de como el cerebro humano se comportaba de forma tan sugestionable hacia ella. Muy beligerante con quien practicaba la hipnosis de espectáculo a quienes calificaba como «trampantojos de circo«.

Theodore X. Barber

Theodore Xenophon Barber (1927-2005) fue uno de los psicólogos estadounidenses más críticos con la hipnosis después de que sus estudios científicos concluyeron que el poder de la sugestión a menudo funcionaba igual de bien. Barber realizó una profunda investigación cuyo objetivo era mostrar que la inducción hipnótica no era superior a las instrucciones motivacionales, aunque el trabajo que le produjo mayor popularidad fue su escala de susceptibilidad hipnótica. Es autor de libros tan populares como «Hipnosis. Un enfoque científico» o «Hypnotism» que escribió con Nicholas Spanos.

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Preguntas frecuentes sobre los clásicos de la hipnosis

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Referencias

  • Capafons A. Entrevista a Irving Kirsch. University of Connecticut. Papeles del Psicólogo 62 60-61 (1995).
  • Cardeña E., Maldonado J., Galdón MªJ., & Spiegel D. La hipnosis y los trastornos postraumáticos. Anales de Psicología 15 147-155 (1999).
  • González-Ordi H. La hipnosis: mitos y realidades. Málaga: Aljibe, S.L. (2001).
  • Crawford H.J, Knebel T., Vendemia J.M.C., Norton J.E., & Lamas, J.R. La naturaleza de la analgesia hipnótica: bases y evidencias neurofisiológicas. Anales de Psicología 15 133-146 (1999).
  • Feixas G. Hipnosis y terapias cognitivas. Apuntes de Psicología 26 193-197 (2008).

¿Cómo hacer hipnosis?

Como hacer hipnosis desde los diferentes ámbitos posibles requiere de un cierto esclarecimiento de conceptos por parte de Mente y Cuerpo.

¿Qué es un hipnotizador?

Un hipnotizador es toda persona que utiliza la hipnosis sin ningún afán u objetivo terapéutico o clínico, bien sea con finalidad de entretenimiento (espectáculos en televisión, teatros, hostelería o incluso la calle), o bien como un método de relajación o distensión (gimnasios, retiros de fin de semana, centros de relajación).

Los hipnotizadores no poseen conocimientos clínicos de ningún tipo, ni disponen de ninguna titulación en el área específica de la salud mental, ni tampoco se les requiere.

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¿Qué es un hipnoterapeuta?

Un hipnoterapeuta es una persona que utiliza la hipnosis con afán o fines terapéuticos, pero no dispone de ninguna titulación en el área de la psicología que le acredite para ello. El hipnoterapeuta está considerado como intruso en el entorno profesional de la hipnosis, y generalmente está relacionado con procedimientos o prácticas iatrogénicas para la salud mental de las personas, usualmente por desconocimiento, dado que su ilustración suele ser muy baja o inexistente.

Los hipnoterapeutas no se comprometen con ninguna deontología profesional, por lo que habitualmente no se encuentran colegiados en ningún colegio profesional en el área de la salud mental. Sus prácticas están consideradas de riesgo, ya que su relación con las pseudociencias es mucho más que frecuente.

¿Qué es un hipnólogo?

Un hipnólogo es con mucha frecuencia un psicólogo que utiliza la hipnosis con fines y objetivos terapéuticos y/o clínicos disponiendo de la titulación legal en el ámbito de la salud que le faculta para ello, generalmente psicología, aunque también medicina.

El hipnólogo observa una deontología profesional de buenas prácticas, y prácticamente en su totalidad se encuentra colegiado a su correspondiente colegio oficial. Raramente se encuentran relacionados con prácticas iatrogénicas (aunque no siempre) y su ejercicio es profesional y fiscalmente legal, prestando un servicio de atención con técnicas de hipnosis en sus consultorios.

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Lo que deberías saber para hacer hipnosis

Tipos de hipnosis

Existen varios tipos, modelos o corrientes dentro de la hipnosis con una orientación terapéutica. Elegir el modelo adecuado es fundamental puesto que unos poseen eficiencia clínica y otros no.

¿Qué es la hipnosis?

Esclarecer adecuadamente los conceptos sobre que es la hipnosis es un objetivo de esta Mente y cuerpo a lo que dedica gran cantidad de artículos, ya que la información veraz es importante.

Su funcionamiento

Entender como funciona la hipnosis es básico a la hora de aplicarla o recibir atención con ella, por lo que Mente y Cuerpo le ofrece un completa documentación respecto a su funcionamiento.

Definiciones de hipnosis

Es necesario conocer y repasar las definiciones respecto a la hipnosis difundidas por las organizaciones y universidades más relevantes con objeto de entender de una forma clara sus conceptos.

Bulos de la hipnosis

Como toda práctica con siglos de antigüedad, la hipnosis se encuentra cargada de mitos sociales. Conocer estos mitos y poder discernir entre la realidad y la ficción es esencial para quienes desean profundizar.

Clásicos de la hipnosis

Aunque no podemos presentárselos a todos, ya que su extensión sería interminable y no disponemos de tanto espacio, sí les ofrecemos los personajes clásicos más relevantes de la hipnosis.

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Preguntas frecuentes sobre como hacer hipnosis

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Referencias

  • Green J.P. & Lynn S.J. Hypnosis and suggestion-based approaches to smoking cessation: An examination of the evidence. International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis 48 195–224 (2000).
  • Hammond D.C. Review of the efficacy of clinical hypnosis with headaches and migraines. International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis 55 207-219 (2007).
  • Lynn S.J. & Kirsch I. Essentials of clinical hypnosis: An evidence-based approach. Dissociation, trauma, memory, and hypnosis book series: American Psychological Association (2006).

¿Cómo funciona la hipnosis?

Explicar como funciona la hipnosis a modo de psicoterapia es una titánica tarea, que supone por parte de Mente y Cuerpo un importante esfuerzo de síntesis, que hemos decidido sub-dividir en varias secciones

Como funciona la hipnosis y su neurología

Se ha podido constatar como funciona la hipnosis mediante los estudios nauro-anatómicos que estudian la reducción de las percepciones nocivas y desagradables, y esto se realiza por efecto propio y único de la hipnosis (Faymonville, Laureys, Degueldre, Del Fiore, Luxen, Franck, Lamy, Maquet, 2000) no por un efecto de distracción, como se ha podido comparar con sujetos de control sin hipnosis, para los cuales la imaginación no disminuye significativamente los índices de dolor, confirmando los estudios previos de Rainville, Duncan, Price, Carrier y Bushnell publicados en 1997.

De la misma forma que con el uso de la imaginación, en estado de reposo la percepción del dolor tampoco disminuye, frente a estas alternativas para el dolor, la hipnosis reduce un 50% más la percepción del dolor que un estado de reposo y un 43% más que la imaginación (Faymonville, Roediger, Del Fiore, Delgueldre, Phillips, Lamy, Luxen, Maquet, 2003), confirmando los estudios clínicos anteriores de Faymonville, Fissette, Mambourg, Roediger, Joris, Lamy (1995).

Comparado con los estados de alerta, imaginación y/o reposo, la hipnosis aumenta significativamente la modulación funcional entre el cortex cingulado medio y una gran red neuronal que abarca desde la ínsula bilateral, el cortex cingulado anterior pregenual, el área motora suplementaria, el cortex prefrontal derecho, el estriado, el tálamo, y el tronco cerebral.

Durante un estado de alerta normal, las sugestiones despiertas tienden a estimular una red cognitiva sensorial, mientras que la hipnosis además logra estimular una red neuroanatómica emocional (Nusbaum, Redoute, Le Bars, Volckmann, Simon, Hannoun, Ribes, Gaucher, Laurent, Sappey-Marinier 2011).

Las sugestiones comportamentales tienen importancia en como funciona la hipnosis movilizando una red específica pre-frontal cognitiva, generando una activación más rápida y emocional. Estos hallazgos (Faymonville, Laureys, Degueldre, Del Fiore, Luxen, Franck, Lamy, Maquet, 2000) reflejan el papel crítico del cortex cingulado medio en la modulación de una amplia red cortical y subcortical subyacente a los mecanismos sensoriales, afectivos, cognitivos y conductuales de la nocicepción, específicamente en el contexto de la hipnosis.

Este rol detectado por la modulación del cortex cingulado medio sobre esta red neuronal, podría explicar los hallazgos comprobados en clínica durante decenas de años: «los pacientes en hipnosis reflejan modificaciones en sus respuestas con descenso de las reacciones defensivas ante estímulos adversos» (Faymonville, Mambourg, Joris, Vrijens, Fissette, Albert, Lamy 1997). Por tanto, podemos establecer una relevante consideración: «no solo la farmacología puede modular las conexiones en áreas corticales y sub-corticales, sino que, estrategias psicológicas como la hipnosis, a la luz de estos hallazgos, participan de una forma igualmente activa en el procesamiento de la estimulación nociceptiva, lo que la cataloga como especialmente recomendable para aquellos tratamientos donde participa un dolor crónico o recidivante«. También en psico-patologías crónicas o episódicas.

En lo referente a como funciona la hipnosis desde la perspectiva de la neuro-anatomía funcional conocemos ya los resultados de Faymonville, Laureys, Degeldre, Del Fiore, Luxen, Franck, Lamy, Maquet, (2000) Maquet, Faymonville, Degueldre, Delfiore, Franck, Luxen, Lamy, (1999) que corroboran la activación extendida, principalmente en el lado izquierdo, de un conjunto de áreas corticales que implican a la corteza occipital, parietal, pre-central, pre-motora, ventrolateral prefrontal.

También en algunas regiones del lado derecho (la corteza cingulada anterior y occipital), resultados confirmados también por Rainville, Hofbauer, Paus, Duncanc, Bushnell, Price (1999). Respecto a como funciona la hipnosis desde un punto de vista anatómico, la corteza cingular anterior es funcionalmente heterogénea, recibiendo en el cortex cingulado medio, los aspectos sensoriales nocivos desde las areas somato-sensoriales y de la ínsula.

Los componentes afectivos de la estimulación nociva, se codifican en el núcleo amigdaloide y la corteza cingular anterior pregenual. La contribución de la corteza cingular anterior se ve afectada críticamente, y contribuye a la regulación de los mecanismos endógenos del dolor, por factores cognitivos y de anticipación más que por la intensidad del dolor.

Aunque pudieran ser considerados todavía pocos los estudios de, por ejemplo, Rainville (2002), revelan la actividad cerebral en relación con la dimensión afectiva del dolor, resultando un importante hallazgo para identificar los substratos neuro-biológicos del dolor.

La corteza cingular anterior, junto a otras estructuras como la amígdala y el estriado ventral, pueden contribuir a la auto-regulación del sistema endógeno modulador del dolor.

El solapamiento observado entre los patrones de actividad cerebral asociados a las percepciones de dolor, las emociones y los estados emocionales, involucran a la corteza cingular anterior y a otras estructuras relacionadas con la ínsula, aportando una contribución importante a la comprensión de los aspectos básicos de la auto-representación, auto-regulación y conciencia.

Estos resultados confirman la hipótesis del deseo de alivio sobre la percepción del dolor y en particular, sobre el dolor afectivo, apoyando la relación funcional entre dolor afectivo y respuestas nociceptivas autonómicas (Rainville, Huynh, Chretien, 2005): «el dolor relacionado con las emociones, influye en la percepción de dolor y en las respuestas fisiológicas del dolor«, mientras que en la intervención clínica (Patterson 2010, Barber, con edición en castellano 1999).

Los hallazgos médicos, neurológicos y psicológicos vienen señalando que el aumento de los niveles de dolor están asociados con las emociones negativas, los resultados de la obra extensa de Rainville y, de forma relevante, entre otros, los hallazgos en neuro-anatomía de la hipnosis realizados desde el Departamento de Neurología de la Universidad de Liege, Bélgica, reflejan como estas emociones negativas contribuyen a aumentar el dolor.

Así se confirma que la percepción del dolor está mucho más afectada por las emociones, que por la intensidad del dolor (Barber 1999, Patterson 2010), por difícil que parezca para ser aceptado desde una óptica tradicional basada en el modelo de especificidad y proporcionalidad del dolor en función de la extensión del tejido dañado (Wishik, Nijs, Van Wilgen 2011). En este ámbito la hipnosis ha demostrado una excepcional eficiencia.

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Como funciona la hipnosis en la neuro-anatomía

Junto a la disminución de la activación cortical pre-motora observada en hipnosis, estos resultados que estamos mostrando sugieren como funciona la hipnosis en la disminución de otras afectaciones clínicas involucradas como la ansiedad/ansiedades y/o depresión, además de influir en las estrategias y reacciones emocionales y/o defensivas, reduciendo la activación de las zonas corticales ampliadas del cortex cingulado anterior, tanto como en las áreas sub-corticales amplificadas del tálamo y el estriado (Vanhaudenhuyse, Boly, Balteau, Schnakers, Moonen, Luxen, Lamy, Delguere, Bricharnt, Maquet, Laureys, Faymonville 2009). Tal es así, que autores en el área de la investigación científica como en la psicología clínica, insisten en la posibilidad de considerar a la hipnosis como una hipnoterapia en sí misma.

Visto como funciona la hipnosis, se requiere que deje de aplicarse como una herramienta terapéutica minusvalorada, para comprobar sus resultados como estrategia de opción, no solo como un coadyuvante o complementaria, principalmente en la depresión (Alladin y Alibhai 2007, Alladin 2007, Lynn, Kirsch, Barabasz, Cardeña, Patterson 2000, Schoenberger 2000, McCann, Landes 2010). Sin embargo, la coincidencia en considerar a la hipnosis como una estrategia adjunta en casos de depresión, por el colectivo de psicólogos clínicos es una constante.

Por otra parte, Dobbin, Maxwell, Robert (2009), en un meta-análisis comprueban las preferencias asistenciales de la población: «más del 93% de los pacientes preferirían auto-ayuda o auto-hipnosis, antes que medicación, para tratar su depresión«. Con un rango del 6% al 38%, (Van Schaik, Klijn, Van Hout, Van Marwijk, Beekman, De Haan 2004), encuentran que entre el 51% al 66% de los ciudadanos consultados, preferirían psicoterapia o consejo, antes que medicación.

Abrahamsen, Dietz, Lodahl, Roepstorff, Zachariae, Ostergaard, y Svensson (2010) en el campo del dolor, demuestran como la hipnoanalgesia está asociada a una pronunciada supresión de la actividad cortical, que los propios autores y los clínicos con experiencia, califican con cierta frecuencia de «espectacular«.

Como funciona la hipnosis en la susceptibilidad hipnótica

Aunque se constata como funciona la hipnosis en la susceptibilidad de los sujetos, puede ser un factor relevante en la hipnoanalgesia las investigaciones mostradas que revelan como la hipnosis reduce la percepción subjetiva del dolor, apoyando la sugerencia de que la analgesia con hipnosis, puede ser atribuible a la inhibición de las señales nociceptivas en la espina dorsal.

De la misma forma, la hipnosis aumenta la actividad límbica, como se manifiesta por la comprobación de lentitud en la amígdala, y rápida desincronizada movilidad en el hipocampo. De hecho, la estimulación de la amígdala, provocada en sujetos hipnotizados, permanece cuando regresan a su estado normal de vigilia (Sandrini, Milanovb, Malagutic, Nigrellid, Mogliaa, Nappia 2000). Después de la hipnosis, sin nuevas sugestiones respecto a la línea base, todos los parámetros estudiados por E.E.G. de la conectividad funcional remota y local, cambian de forma significativa, permaneciendo estables en los controles efectuados después de 1 año (Fingelkurts, Fingelkurts, Kallio, Revonsuo 2007).

Como funciona la hipnosis en el latigazo cervical

Las personas con cuadros de trastorno por latigazo cervical tienen aumentada su sensibilidad a la estimulación nociva, requiriendo menor intensidad de estimulación para inducir dolor, y perciben dolor en grandes áreas corporales en comparación con sujetos sanos, e informan de dolor proximal no referido en ninguna condición por sujetos sanos, además de un aumento anormal de la propagación del dolor durante la estimulación subjetiva (estimulación mínima nociva), reflejando diferencias en el procesamiento de la información nociceptiva en el sistema nervioso central (Kosekand, Januszewsja, 2008; Wishik, Nijs, Van Wilgen 2011).

Además de ser un representante relevante del síndrome de sensibilización central, es un cuadro complejo que supone un reto, y una oportunidad (Yunus 2008) para la medicina, así como para la fisioterapia, los centros asistenciales, las compañías aseguradoras y mutuas de seguros, pues requiere un acercamiento bio-psico-social, donde la neuro-fisiología, biología y psicología, contribuyen a clarificar la afectación completa del cuadro (Wishik, Nijs, Van Wilgen 2011).

Spiegel y Spiegel (2004), muestran el relato de un caso práctico de latigazo cervical que acude a consulta, estando en litigio, y mostrando un recorrido asistencial intenso, siendo remitido por el médico de atención primaria, para la aplicación de hipnosis como última oportunidad terapéutica, tras la valoración del caso, y la aplicación de ejercicios de auto-hipnosis, entrenamiento en relajación y seguimiento telefónico. Los autores reflejan como la paciente continuaba asintomática varios meses después, habiendo resuelto de forma simultánea la mayoría de sus dificultades legales, con el asesoramiento terapéutico en habilidades recomendado.

Respecto a como funciona la hipnosis en el latigazo cervical se especifica en los trabajos de Kroger y Yapko (2007), o en Finer (1995): «Whiplash injury and Hypnotherapy«, como claro ejemplo en un sin fin de casos y aplicaciones de la hipnosis dentro del ámbito de los trastornos musculo-esqueléticos que se muestra en continuo avance, comprobando como la mejora en el dolor se acompaña de beneficios en el estado de ánimo, mejora de la discapacidad funcional, adherencia al tratamiento, reducción del número de visitas al centro asistencial, y regreso temprano al trabajo con disminución de la incapacidad laboral temporal.

Como funciona la hipnosis en síndromes de miembro fantasma

Otro de los fenómenos más interesantes de la sensibilización central lo encontramos en el dolor por muñón o «síndrome del miembro fantasma«, para el cual se han mostrado una serie de casos con recorrido previo asistencial e intervenciones dilatadas, variadas y sin éxito, hasta recurrir a la hipnosis (Rosén, Willoch, Bartenstein, Berner, Røsjøa 2001) con resolución del episodio (Oakley, Whitman, Halligan, 2002; Chan, 2006). La desesperanza en la atenuación del dolor lleva a estos pacientes a manifestar como «una nueva oportunidad de vida» cuando alivian su dolor tras analgesia hipnótica o hipnoanalgesia (Bamford 2006).

La hipnosis en la sanidad pública

A pesar del esfuerzo científico y datos empíricos neuro-anatómicos y clínicos facilitados por la investigación académica y profesional en las últimas décadas, principalmente en este siglo XXI, la legislación española excluye la utilización de la hipnosis en la sanidad pública por el apartado 7 del Anexo III de un Real Decreto (1300/2006 del 15 de Septiembre, B.O.E. nº 222) dictado en pleno apogeo del reconocimiento científico internacional acerca de la utilidad y correlatos anatómicos, así como la eficiencia clínica de la hipnosis, principalmente para el alivio del dolor y del sufrimiento humano.

A la luz de estos hallazgos presentados por Mente y Cuerpo nos resulta sorprendente no encontrar la hipnosis, entre los fundamentos que este mismo Real Decreto establece para la inclusión de una técnica, tecnología o procedimiento (artículo 5.3.a y .b), como parte de los servicios comunes en el Sistema Nacional de Salud, que contribuya de forma eficaz al tratamiento y disminución del dolor y el sufrimiento humano, incorporando eficacia, efectividad, eficiencia o utilidad demostrada, respecto a otras alternativas facilitadas en la actualidad.

En este contexto analizado, la restricción legal aplicada a la hipnosis, probablemente sea tanto un obstáculo que impide avanzar a esta estrategia sanitaria, como una ocultación a la población que sufre, en ocasiones de manera innecesaria, el acceso a una estrategia o herramienta con probada eficacia y eficiencia clínica y científica, siendo evitable este sufrimiento, así como las restricciones que dificultan y obstaculizan el acceso a estas aplicaciones, cuando la hipnosis supone una estrategia opcional con no menor eficiencia a otros productos y fármacos, aprovechando por tanto la oportunidad para invitar a la comprobación de los resultados y funcionalidades aportadas por Mente y Cuerpo.

Encontraríamos de forma añadida como los análisis de coste efectuados hasta la fecha, muestran una reducción significativa del gasto económico, de la duración temporal de los procedimientos asistenciales, de la satisfacción de los pacientes y con multiplicación de los resultados sanitarios, cuando se ha permitido cuantificar de forma empírica estos parámetros (Elvira Lang y Rosen 2002, Savage y Widener 2007, Montgomery, Bovbjerg, Schnur, David, Goldfarb, Weltz, Schechter, Graff-Zivin, Tatrow, Price, Silverstein 2007, Flory, Lang 2008).

Preguntas frecuentes sobre como funciona la hipnosis

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Referencias

  • Secretaría de Estado de la Seguridad Social.
  • Ministerio de Empleo y Seguridad Social.
  • Trastornos músculo-esqueléticos, psicopatologías y dolor.
  • Neuroanatomía funcional de la hipnosis. Dolor, sufrimiento humano y ley.
  • Steven Laureys. Director del Grupo para el Estudio Científico del Coma.
  • Marie Elisabeth Faymonville. Directora de la clínica del dolor del Hospital Universitario de Liege.
  • Assen Alladin. Director de la facultad de medicina de la Universidad de Calgary.
  • David Patterson. Director del departamento de medicina rehabilitadora de la facultad de medicina. Universidad de Washington.
  • Michael Yapko. Doctor en psicología clínica. Universidad de California.
  • Frank Keefe. Director del departamento de psicología y neurociencias del centro médico de la Universidad de Duke.
  • Elvira Lang. Directora del departamento de radiología de la facultad de medicina de Harvard.

Hipnoterapia

La Asociación Americana de Psicología (APA) define la hipnoterapia como un proceso psicológico para guiar o dirigir pensamientos y emociones de las personas con objeto de modular percepciones, emociones y conductas.

Por tanto, se entiende por hipnoterapia la inoculación de algún modelo, tipo o corriente de psicoterapia bajo el soporte de la hipnosis, que por si sola no aporta terapia alguna.

Esto se realiza con objeto de utilizar la focalización atencional que proporciona la hipnosis, para obtener un aprendizaje más breve al moldeamiento de la conducta que facilita la psicoterapia inoculada. Por este motivo se suele referir o calificar la hipnoterapia como terapia breve.

La aplicación de la hipnoterapia se refiere a su aplicación en el campo de la salud, tanto en psicología como en medicina, y la evidencia científica corrobora su uso clínico en el abordamiento y la extinción de trastornos de la conducta y el dolor fundamentalmente, que es su área de mayor eficiencia.

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La hipnoterapia, como cualquier otra terapia aplicada a la salud mental de las personas, sólo puede ser aplicada por profesionales sanitarios, sin embargo el nivel de intrusismo por parte de personas denominadas como hipnoterapeutas con ilustración mínima o inexistente es muy elevado, generando un estigma social de fraude y pseudociencia, reforzado por la acción de ilusionistas y prestidigitadores entendidos como hipnotizadores en espectáculos de teatro y televisión.

El origen de este intrusismo proviene de las clases de hipnosis de los jueves de Charcot en la Salpêtrière, que tenían una reminiscencia teatral, exhibiendo con frecuencia a sus pacientes estelares, como una adolescente llamada Augustine que llegó a adquirir tal popularidad, que llegó a ser la bailarina principal en el Moulin Rouge, y pintada por Toulouse-Latre, llegando al cine más recientemente.

De esta forma se montan más de 500 espectáculos de hipnosis en la ciudad de París en 1880, que muchas veces exhibían algunas mujeres recién debutadas en la Salpêtrière. Estos espectáculos llegan hasta nuestras días sustituyendo los escenarios de calle por el teatro y la televisión. Algunos de estos actores deciden imitar a Charcot y sus sesiones de los jueves que realizaba en la Salpêtrière, haciéndose pasar por médicos o curanderos.

Este es el origen de los hipnoterapeutas, que siguen haciendo exactamente lo mismo 150 años después. Con frecuencia llaman clínicas a sus consultorios caseros, sin contar con registro sanitario alguno, denominándose a sí mismos doctores y disfrazándose con batas médicas, lo que supone un delito contra la salud pública, penado con prisión en España.

Estos hipnoterapeutas se vieron reforzados en la década de los ´70 y ´80 con el auge de la parapsicología y la ufología (hoy prácticamente inexistentes), dedicándose fundamentalmente a aplicar hipnosis a supuestos abducidos por extraterrestres y a supuestas posesiones demoníacas o apariciones espirituales. Por aquél entonces la psicología aún no conocía bien el síndrome de falso recuerdo, por lo que se dio una cierta credibilidad a sus actuaciones.

¿Qué es la hipnoterapia y para qué sirve?

La hipnoterapia, como su propio nombre indica, supone la inoculación de una terapia, generalmente siempre una psicoterapia, en un sujeto hipnotizado, con el objeto de aprovechar la focalización atencional que procura la hipnosis, para una asimilación y aprovechamiento mejor de la psicoterapia aplicada, obteniendo un aprendizaje comportamental más breve, comparativamente a su aplicación sin hipnosis.

Dado que estás psicoterapias inoculadas con hipnosis fueron realizadas inicialmente por médicos, con finalidad casi exclusiva en la inhibición del dolor, antes de la aparición del cloroformo para la cirugía, y posteriormente por psicólogos, que el siglo XX prácticamente la adjuntaron a sus tratamientos, ya que observaban que sus episodios terapéuticos disminuían sensiblemente, obteniendo un éxito clínico más elevado. Estaban compuestas o realizadas según el conocimiento científico disponible en las psicoterapias en cada época, que en buena parte el siglo XX fue, cuando menos, discreta.

La hipnoterapia primigenia o el efecto placebo

La psicoterapia primigenia aplicada con hipnosis fue la no psicoterapia, o dicho de otra forma, el efecto placebo. Puesto que el placebo obtiene buenos resultados en el 20% de la población, se le dio una cierta licencia al procedimiento.

Estas prácticas corresponden a la época pre-científica, donde ni siquiera el médico James Braid la había bautizado aún como hipnotismo, refiriéndose el término de magnestismo animal o mesmerismo, en honor a Mesmer y su accidentada carrera médica.

En esta época, no existía la psicología ni naturalmente las psicoterapias, por lo que no era posible su aplicación. El efecto placebo no era conocido por la ciencia.

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Consecuentemente desconocían lo que estaban aplicado, y mucho menos porqué obtenían algunos resultados, achacándolos generalmente a energías magnéticas y similares, por lo que era frecuente atar a las personas para «conducir esta energía«.

La hipnoterapia regresiva

A principios del siglo XX comienza a aplicarse el primer modelo definido de psicoterapia con hipnosis denominado como catarsis. De la mano de Breuer primero, y de Freud después, bajo el auspicio y formación de Charcot, comenzaron a abordar lo que denominaban histeria (ya que los trastornos mentales aún no se conocían ni estaban definidos) para remontarse a las escenas traumáticas originarias, y aflorarlas de forma consciente, a efectos de que las personas consiguiesen descargar estas emociones (y sus nocivos efectos), dando por entendido que tales recuerdos traumáticos poseían una carga afectiva asociada que denominaban «monto de afecto» y que finalmente conducían a la histeria. Breuer sostenía y de hecho publicaba con frecuencia que la causa de la histeria se debía a estos recuerdos olvidados, y así se lo trasnmitió a Freud.

A este proceso se le denominó terapia de abreacción y resultó completamente erróneo. Hoy se sabe que ningún trastorno de la conducta se basa en los recuerdos traumáticos (excepto el estrés postraumático), y la terapia aplicada mostraba graves efectos secundarios, en forma de recuerdos que afloraban gracias a la hipnosis, que no eran en absoluto reales, pero que por el hecho de haber aflorado mediante la hipnosis, las personas pensaban que era una realidad que no podían recordar de forma consciente.

A este fenómeno se le denominaría más tarde síndrome del recuerdo falso, y era una consecuencia inevitable de la abreacciónFreud se dio rápidamente cuenta de este fenómeno indeseado, que la ciencia aún no conocía, y lo llamó fabulaciones. Erróneamente Freud culpó a la hipnosis de este fenómeno, y no a la abreacción que aplicaban en ella (aunque lo sospechaba), y decidió abandonar la hipnosis para aplicar otro modelo de terapia, según él más avanzado, que llamaría «cura por el habla«, y que finalmente terminó llamándose psicoanálisis, que resultó nefasto para la psicología.

Dada la terrible influencia que Freud ejerció, muchos psiquiatras continuaron aplicando la abreacción durante años, que terminó llamándose hipnosis regresiva, siempre con resultados igual de peupérrimos, clínicamente hablando. Finalmente el conocimiento científico descubrió y etiquetó el síndrome de falso recuerdo, por lo que el personal sanitario dejó de utilizarla definitivamente.

Una vez la hipnosis regresiva fue abandonada por el personal sanitario, los hipnoterapeutas la hicieron suya, como una oportunidad de negocio abandonada. Naturalmente su falta de ilustración les impedía saber porqué. Gracias a esta acción nefasta de los hipnoterapeutas, que en algunos casos presentaban dificultades para leer y escribir, afloraron miles de falsos recuerdos relacionados con abducciones extraterrestres y posesiones demoníacas o espirituales en los años ´70 y ´80, pero lo que es aún más grave, con supuestos abusos sexuales paterno filiales, que acabaron el los tribunales de justicia. Aunque resultó obvio y evidente que tales violaciones sexuales nunca habían existido, y los padres acusados, utilizando la hipnosis regresiva como único testimonio, fueron absueltos, pero el daño causado a las familias fue en la mayoría de los casos irreparable.

A partir de ese momento, cualquier tipo o modalidad de hipnosis fue eliminada como prueba pericial en un juicio, sin embargo, los hipnoterapeutas responsables nunca ingresaron en prisión, y continuaron ejerciendo esta nefasta praxis hasta nuestros días. Afortunadamente la ilustración popular mejoró sensiblemente, y las universidades occidentales se llenaron, por lo que este tipo de acciones por parte de los hipnoterapeutas hoy en día, no suponen más que un simple y vanal «hazmereir«, pero a cambio de estigmatizar a la hipnosis para siempre.

La hipnoterapia directa o conductista

Tras este oscuro pasado, tanto la psicología como la hipnoterapia prosperaron en el conocimiento científico, y ambas llegaron a las remansas aguas de la psicoterapia conductual. Nada podía ir mal. Se crearon los primeros laboratorios de psicología, entre los que destacó el laboratorio de psicología de la Universidad de Columbia, y cualquier técnica psicoterapéutica se probaba hasta la saciedad con animales, antes de aplicarla a las personas. Las pruebas de condicionamiento funcionaban a la perfección en los ensayos con animales. Fue la época dorada de Skinner y su caja, una vez quedó probado que los experimentos de Pavlov estaban en lo cierto, a los cuales se les añadieron variables en la modificación de la conducta por parte de Thorndike primero, y de Watson después.

El condicionamiento conductual estaba listo para ser exportado a las personas, y pronto coadyuvó con la hipnosis. El artífice de esta aplicación de las técnicas conductuales, a las que se oficialmente se llamó psicoterapia conductista, a la hipnoterapia fue Clark L. Hull, ilustre licenciado en psicología por la universidad de Míchigan y doctor por la universidad de Wisconsin, que llegó a ser incluso presidente de la APA entre 1935 y 1936.

Hull fue víctima de una gran ironía de la historia. Odiaba profundamente a los hipnoterapeutas, a quienes expulsaba literalmente a puntapiés de sus clases de hipnoterapia, y no obstante fue el más imitado por ellos, tanto es así, que algunas de sus famosas técnicas de la época como la fijación de la mirada y sus conceptos o expresiones de «orden«, y «orden post-hipnótica«, siguen siendo utilizadas por los hipnoterapeutas hoy en día, a pesar de ser técnicas completamente superadas y obsoletas para el conocimiento científico, mostrando abiertamente su carencia de conocimientos.

Hull siempre quiso diferenciar la psicoterapia conductista de su aplicación con hipnosis, por lo que decidió llamarla hipnosis directa, más que hipnosis conductista, cosa que paradójicamente los hipnoterapeutas también imitaron, pero mezclado conceptos, como hipnosis clínica directa o hipnosis directa inconsciente y tonterías similares.

Con el tiempo Hull llegó a obtener todo el prestigio imaginable, al demostrar empíricamente que la hipnosis y el sueño no tenían relación alguna, e igualmente aportó a la psicología sus hipótesis de que los animales aprenderían más rápidamente cuanto más fuerte fuese la necesidad o el impulso fisiológico, y cuanto más inmediato fuese el refuerzo (que aún no se llamaban contigencias), lo que entre otras cosas le conduciría a la presidencia de la APA.

Tal prestigio social atrajo a sus clases de hipnoterapia a psiquiatras procedentes de todos los lugares, incluso recónditos, atestadas de médicos procedentes de todos los confines de la tierra, muchos de ellos psicoanalistas y fieles seguidores de Freud, a los que Hull castigaba a las últimas filas de sus clases, excepto a un joven y escuálido psiquiatra de pueblo con problemas de movilidad, al que siempre cedían el mejor asiento debido a su paraplejia producida por la poliomelitis, llamado Milton Erickson.

La terapia conductista y su homóloga en hipnoterapia, la hipnosis directa, no tenían discusión alguna en la época. Corroborada en los laboratorios de psicología, suponía el exponente máximo de lo empírico. Sin embargo algo comienza a fallar. La terapia conductista funciona a la perfección en animales, pero no tanto en las personas, que apenas supera el 25% de éxito clínico. Y lo que es peor, nadie comprendía porqué.

Algunos psicólogos que alcanzarían una gran relevancia, empezaron a apuntar que el fallo consistía en que los seres humanos, además de una conducta que pueden aprender como cualquier animal, también poseen cognición, mientras que los animales no, lo que supone una diferencia crítica que explica el alto índice de fracaso clínico.

Pronto parece claro que la terapia cognitiva era fundamental en el tratamiento de los seres humanos, y la terapia conductista, que pronto pasaría a llamarse conductual o comportamental, solo era una pequeña parte del proceso, y en ningún caso el único modelo de terapia aplicable, ya que los seres humanos eran mucho más complejos que los animales. Por su parte, los ideólogos de la terapia cognitiva comienzan a cometer el mismo error, es decir, afirmar que con estructurar la cognición de las personas es suficiente para modelar cualquier problema de la conducta. Comienza la guerra entre los cognoscitivistas y los conductistas. Ambos creen estar en posesión de la verdad, y la hipnoterapia no podía quedarse al margen.

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La hipnoterapia indirecta o ericksoniana

En este contexto prácticamente bélico entre cognoscitivistas y conductistas en la psicoterapia, la hipnoterapia se suma a esta guerra, considerada como revolución, y sus artífices (cognoscitivistas) como revolucionarios al conocimiento empírico corroborado en los laboratorios de psicología con los animales.

El líder revolucionario indiscutible en lo que a la hipnoterapia se refiere es Milton Erickson que aboga por el modelo cognitivo y una terapia enfocada en el paciente, enfrentándose a su maestro y profesor Clark L. Hull, representante incuestionable del conductismo legalmente establecido. Esto les costaría a ambos una enemistad manifiesta, que duraría hasta su muerte.

Sin embargo, el perfil más humanista que presentaba la terapia cognitiva, frente al perfil anquilosado e intransigente de la terapia conductista, sumado a que el conductismo con frecuencia se saltaba sus estrictas reglas en los procesos de investigación, consiguieron que la terapia cognitiva alcanzase relevancia, mientras que la terapia conductista la perdía.

Lo mismo sucede con la hipnoterapia, sin embargo los términos meridianamente claros y definidos que se emplean en psicología de cognoscitivismo y conductismo, apenas se emplean en hipnoterapia por una razón simple, la mayoría, sino la práctica totalidad, de quienes trabajaban y escribían sobre hipnoterapia en la época eran médicos (psiquiatras), a quienes no les gustaba en absoluto utilizar la jerga de los psicólogos, que consideraban unos filósofos de segunda fila, que pretendían inmiscuirse en un terreno que consideraban absolutamente médico. El cerebro para ellos era un segmento de la anatomía humana y la conducta o comportamientos que de el se deriven también, y por tanto una jurisdicción médica, esa era su forma de pensar, con la que naturalmente los psicólogos no estaban en absoluto de acuerdo.

No fue fácil ni sencillo resolver esta disquisición. Los médicos psiquiatras se echaron a reír, ante la posibilidad de considerar a los psicólogos como personal sanitario, colocándoles a su misma altura intelectual y social, cuando sólo les consideraban filósofos especuladores. Fue necesario acotar y separar las materias de psicología y neurobiología para repartir los ámbitos de intervención, y que unos y otros no se considerasen intrusos, aunque no funcionó demasiado bien hasta bien entrado el siglo XXI, que empezaron a respetarse mutuamente.

La hipnoterapia era la tierra de nadie. Psiquiatras y psicólogos intervenían por igual, pero naturalmente la casta pertenecía a los psiquiatras, y estos se negaban a utilizar términos psicólógicos, lo que siempre la perjudicó en cierta forma, y dejó la puerta abierta a esos seres malvados que ambos despreciaron siempre, los hipnoterapeutas, que consideraban (posíblemente con razón) entre lo perverso y lo satánico.

A este cordial y amigable ambiente en el que siempre se ha desvuelto la hipnoterapia, cabe añadir la lucha intestina entre psiquiatras conductistas y psicólogos cognoscitivistas. Pocos psiquiatras se sumaban a este movimiento, ya que lo consideraban mayoritariamente una filosofía barata propia de la psicología, cuando en su seno contaban con una legión de psiquiatras psicoanalíticos, fieles seguidores de Freud. Algo incomprensible a la vista del común de los mortales. En este «río revuelto«, los únicos que sacaban provecho eran los hipnoterapeutas, que podían decir lo que les viene en gana, empírico o no, barbaridad o no, sin que nada sucediera.

Sin embargo, uno de estos psiquiatras da un paso al frente, y se coloca del lado de la terapia cognitiva, defendiendo además que la terapia debe basarse en el paciente y no en el terapeuta. Esto era poco menos que un pecado mortal para los conceptos de la época, pero a Milton Erickson eso no le importaba en absoluto, puesto que se negaba a utilizar conceptos de la psicología, y dado que su profesor era el máximo exponente de la terapia conductista, decidiendo bautizarla como hipnosis directa, Milton Erickson no lo dudó ni un segundo … pues a la terapia cognitiva con hipnosis la llamaremos hipnosis indirecta, básicamente porque sabía que era una ofensa para Hull.

Finalmente la hipnosis indirecta según Erickson o la hipnosis ericksoniana según sus seguidores, tampoco acaba por seguir los parámetros de la terapia cognitiva (excepto posiblemente algunas técnicas de disociación de Hilgard), y termina convirtiéndose en una suerte de procedimientos ideados por Milton Erickson que ni siquiera intenta que sean contrastados por ensayos clínicos, por lo que no presentan evidencia clínica de ningún tipo, dado que no cree demasiado en ello, sino que lo basa exclusivamente en su experiencia interventiva, y tampoco recomienda que lo imiten, cosa que no se cumplió, ya que casi toda la hipnosis ericksoniana se basa prácticamente en imitarle.

La carencia de procedimientos clínicos de la hipnosis ericksoniana trató de ser corregida tras su muerte, por sus más fieles seguidores como Rossi y Zeig fundamentalmente, pero ya era demasiado tarde, y la hipnosis ericksoniana comienza su declive hasta el día de hoy, que se le considera oficialmente como una simple pseudociencia por muchos gobiernos (otros simplemente la ignoran).

La hipnoterapia clínica

La psicología clínica encuentra finalmente una forma o modelo que resuelve los problemas de trastornos en las personas. No se trata de un modelo nuevo, sino de la conjunción de los anteriores, cuya eficiencia parcial ya estaba corroborada. Así nace la terapia cognitivo conductual en la psicología, denominada como psicología clínica, que aglutina la terapia cognitiva y la terapia comportamental o conductista en una sola.

Hacia los años ´70 esta tendencia se consolida y se hace prácticamente universal, con más de un 85% de psicólogos que la utilizan, por lo que pronto encontrará su espejo como hipnoterapia clínica.

La hipnoterapia clínica, al igual que la psicología clínica, tiene 3 pilares básicos:

  • El primero de ellos, son las investigaciones del fisiólogo ruso Ivan Pavlov, quien accidentalmente descubre un proceso básico de aprendizaje, que luego denominará «condicionamiento clásico«. De forma resumida, se trata de un proceso mediante el cual los organismos aprenden relaciones que se pueden predecir entre un estímulo y su respuesta comportamental.
  • Esta experiencia se amplía en los años ´30, con las investigaciones de F. B. Skinner, que plantean de otro tipo de aprendizaje, al que llama «condicionamiento instrumental u operante«, proceso mediante el cual, los comportamientos se adquieren, mantienen, o extinguen en función de las consecuencias que le siguen, a lo que denominó contingencias. Estos paradigmas, pasaron a formar lo que hoy se conoce como «teoría del aprendizaje«, de la que se nutre la «Terapia Cognitivo Conductual» y la hipnoterapia clínica.
  • Por otro lado, y de forma relativamente independiente, Aaron Beck y Albert Ellis desarrollan sus 2 modelos de intervención que se denominan «terapia cognitiva» y «terapia racional emotiva» que coinciden en lo básico, y donde se da especial relevancia a las influencias que el pensamiento ejerce sobre las emociones, admitiendo que no toda la vida emocional puede explicarse mediante el pensamiento, y también reconociendo la importancia, al menos igual de importante, de las técnicas comportamentales.

Por tanto de una forma muy abreviada, se puede decir que los 3 pilares básicos en los que se asienta la «Terapia Cognitivo Conductual» y por derivación la hipnoterapia clínica son: El aprendizaje clásico (de orientación comportamental), el aprendizaje operante (igualmente conductual) y el aprendizaje cognitivo.

Preguntas frecuentes sobre la hipnoterapia

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Referencias

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  • Gravitz M.A. Discussion of forensic uses of hypnosis. American Journal of Clinical Hypnosis 23, 103-111 (1980).
  • Gruzelier J. The neuropsychology of hypnosis. I-Hypnosis: Current clinical, experimentaland forensic practices pp. 68- 76. Londres (1988).
  • Gruzelier J. y Warren K. Neuropsychological evidence of reductions on left frontal tests with hypnosis. Psychological Medicine 23, 93-101 (1993).
  • Hilgard E.R. Hypnosis. Annual Review of Psychology 16 157-180 (1965).
  • Hull C.L. Hypnosis and suggestibility: An experimental approach. Appleton Century Crofts (1933).